28.8.07

a corto, medio y largo plazo

El plan a corto plazo incluye un buen propósito: No hacer nada. Esta va a ser la gran semana del No Hacer Nada. Es sencillo desde un punto de vista práctico; no hay mucha gente ahora mismo en Madrid con la que podría salir a dar una vuelta, mi economía está en la fase final de un divertido proceso de reinicio, y estoy cansado. O sea, no hay planes, no hay pasta, no hay fuerzas. Lamentablemente los puntos de vista prácticos nunca han sido lo mío, así que a la altura del martes lo que queda de semana se ve como la ladera del puto Himalaya y ya me veo yo corriendo la tarde del jueves por las calles sin más atuendo que un calzón naranja gritando "¡meremeremere!" con tal de hacer cualquier cosa que no sea estar aquí sentado/tumbado.

El plan, a medio plazo, está por definir. El plan a medio plazo, por ahora, son simplemente un montón de brindis al sol; debería dormir más, debería leer más, debería ir más al cine, debería hacer menos el idiota, debería comer mejor, caminar más, aburrir menos y dejarme, en la medida de lo posible, de actitudes suicidas como enamorarme cada vez que cruzo la puerta de la calle y me cruzo con alguien. El problema es que hasta que no inventen una especie de microondas en el que uno pueda meter un paquetito crujiente y sacarse un par de horas de tiempo al escuchar el pling el único tiempo que podría invertir en dormir, leer, ir al cine, caminar y demás sale, exclusivamente, del que invierto bebiendo y haciendo el idiota, dándose la desafortunada circunstancia de que esas dos actividades no suelen ser tarea única y por lo tanto no dan tiempo que ahorrar, y respecto al resto, el plan sería una mierda si significase no cruzar la puerta.

Y en el plan, a largo plazo, ni me atrevo a pensar. Podría ser algo convencional, ¿por qué no?, siempre que no se lo confiese a nadie, claro. Ahorrar, por ejemplo, un dinerillo. Seguir con la casa del pueblo y hacerme yo la planta de arriba. Tener un niño y una niña, ¡la parejita!, a los que llamar Eulogio y Francisca, por ejemplo. No dejar demasiado mal la estadística familiar sobre mi esperanza de vida. Cruzar el Atlántico, al menos una vez, y más ahora que lo he visto y que he chapoteado en él, o más bien que él ha jugado conmigo al ping pong.

Total, que a corto plazo la cosa está clara pero parece imposible. A medio, es terreno de bruma y desconcierto, y a largo mueve a la risa. Lo llevo claro yo. En fin.

¿¡Qué coño estoy haciendo sin la música puesta!?

5 comentarios:

  1. He de reconocer que lo de "tener un niño y una niña" era el último plan que esperaba escuchar de ti, pero bien pensado, no hay que olvidar que la llamada de la Naturaleza es fuerte y no siempre puede ser acallada.
    Por otra parte, si cumples esa parte de El Plan, me atrevería a sugerirte que reconsideraras los nombres, tanto por la integridad psicológica de los niños cuando vayan al colegio, como por tu propia integridad física cuando los chavales tengan la edad y el dan suficiente como para vapulearte con un kata de judo.
    Suerte en cualquier caso :-P

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  2. Los plazos...yo es que no tengo claro ni lo que quiero a corto plazo, o lo que es peor lo tengo claro y sé que es imposible o que no me atrevería a hacerlo...en fin.
    Bienvenido a la rutina.
    Besos
    Ah, cómo no mencionarlo, he batido mi propio récord y creo q el récord de cualquier ser humano sobre la faz de la tierra :P

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  3. Oscar, ¡llegados a cierto punto de desesperación uno se plantea cualquier cosa con tal de tener sexo! No, bueno, era coña. Me faltan todavía unos cuantos detalles para tener churumbeles, logística que requiere su tiempo indefinido. Como encontrar a una incauta que se deje, sin ir más lejos, ja ja.

    Isabel, ya le haré yo algo a la rutina, aburrimientos a mí, ¡ja!

    Y lo del record... mira, mira, es que prefiero ni responderte a eso. Bájate un minesweeper clone que funciona, porque la cifra que has hecho es de record del mundo...

    (Y claro, felicidades y todo eso)

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  4. Bueno David cruza el charco que acá hay un toco asi de familia con ganas de conocerte, quién te dice que acá encuentras a la pobre incauta (ya me salió la Celestina)
    Bienvenido a la rutina.

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  5. Pam, iré, iré, el problema, ahora mismo, es doble, el tiempo por un lado, y el reseteo económico por el otro.

    Lo de la incauta, me niego a pensar que las mozas de por allí son más torpes huyendo a la carrera que las de aquí, ja ja, pero fantasearé al respecto, de todas formas.

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.