4.6.08

el ensañamiento y la politoxicomanía

Tengo el corazón desgarrado, y una serie de heridas de diversa índole en el alma. El ser humano no se merece esto, el ser humano está diseñado para ir tirando por la vida con sus alegrías y sus disgustos sucediéndose escalonados en el tiempo. Así desde el mismo principio, donde los primeros homo sapiens tenían días como este que no me cuesta nada imaginar,

–¡Qué bello día hace! –dice el homo sapiens al levantarse y ver que ha salido el sol. Sale de la cueva, corretea por ahí, pisa una astilla.

–¡Cagüenlaputa! –dice, y en su cerebro bulle la inventiva, intentando sacar del mundo de las ideas el concepto de zapatos de suela de seguridad. Se repone, y sigue caminando.

–¡Coño, un cerezo! –dice, y se pone a comer cerezas. Viene su familia, y un puma salta sobre el grupo.

–¡Endiola, que el gato gordo se ha merendado a la abuela! –se consterna.

–Ven aquí amorcito, que yo te consuelo –le dice su santa esposa.

Y así. Con rachas con más alegrías que penas, y periodos de crisis con más atribulaciones que jolgorios, pero las cosas por orden, y escalonaditas. Pero en estos tiempos horrendos en los que nos ha tocado vivir las cadenas de televisión se pasan esas leyes de la tolerancia del corazón humano por el forro de sus metafóricos y catódicos cojoncillos, y así en nada de tiempo he sido testigo de los finales de How I Met Your Mother, House, M.D. y Lost. La primera me dejó tiritando, pensando que esa no, por dios, que no me convence y viene con hijo y no puede ser. Me pasé unas horas balbuceando “no... no... no...” No muchas porque al poco vino el zambombazo de House, el remate del capítulo doble con el que terminó la ronda (creo, sospecho, aventuro, porque no lo sé a ciencia cierta, que ayer Cuatro puso los dos del tirón. Mala puntería esa. La tensión que crea ver el penúltimo capítulo, el mejor de la temporada, y tener que aguantarse una semana muerto de ganas de remate). Y me dejó pensando que desde la mitad de la temporada hasta ahora todo ha sido un modo de calma chicha pensado para soltar ese zambombazo final. Y el viernes, el fin apoteósico de Lost, que se resume en una frase que dijo la Muchacha según terminamos de verlo, reflejo de su asombro, arrobamiento, estupefacción y éxtasis argumental:

–Qué lío –resumió.

Y claro, como los guionistas buscan del crecendo final y gustan de hacer redobles y ritmos cardíacos con las constantes vitales de la audiencia, entre unos finales y otros debo andar con la tensión disparadísima. Anteayer (antier, que dicen en mi aldea), di voz a la parte desagradable de este diálogo callejero,

–Perdone, ¿tiene hora?

–¡¡¡NO!!!

–¡Saprist! –salto atrás del preguntante.

–¡¡¡LO SIENTO!!! ¡¡¡NO LLEVO RELOJ!!!

–Vale... vale... cálmese... yo... sólo...

–¡¡¡NO, DISCÚLPEME USTED A MÍ!!! ¡¡¡ES QUE ESTOY UN POCO ALTERADO!!!, ¿¡¿SABE?!?

–Oiga, yo... yo...

–¡¡¡PERO NO ME LO TENGA EN CUENTA!!! ¡¡¡YO, DE NATURAL, SOY ENCANTADOR!!!

–...¿Es dinero? ¿Quiere mi cartera, o algo?

–¡¡¡ES QUE ANTEAYER VI EL FINAL DE LOST...!!!

–¡Socorro!

 Sucede todo eso (lo de que se acaben series, no lo del buen hombre que, en fin, no fue nada, una angina de pecho y para casa con calmantes) y uno se queda ahí, tirado, abandonado por actores, guionistas y televisiones, que se ensañan con uno, que se turnan para atropellarlo y dejarlo ahí, en la sucia y fangosa cuneta de la desesperación, la intriga y el atontamiento, a verlas venir hasta que empiecen las nuevas temporadas, en septiembre. ¿Y hasta entonces qué? Yo me mesé las barbas y (¿existe un verbo para decir con una palabra “dar alaridos”? ¿”Alaridé”? No tiene pinta, ¿no? Pues bueno, venga) di unos cuantos alaridos, y luego pensé que pues nada, que lo bueno que tiene la politoxicología es que cuando un camello no te vende tal droga, siempre puedes darte un paseito hasta otro arrabalesco lugar y colocarte con otra cosa, así que me empecé a meter The Wire en vena, mientras por el rabillo del ojo miro el calendario, que Weeds vuelve a mediados de este mes, por fin.

Así que nada. Una vez vistos los 5 primeros capítulos de The Wire, ya puedo declararme fan de otra serie. Qué gloriosos los policías estúpidos, qué grande la microhistoria que da principio al capítulo 4º, qué genial eso de gastar planos y planos y escenas y escenas por reflejar, no sé, un viaje en ascensor en el que nadie dice nada, o la situación de un sofá en un plano. Qué ritmo, qué personajes, y qué todo. ¿Alguien más la ve?

5 comentarios:

  1. ¿El final-final de Lost? ¿En serio? Pero si habían dicho que iban a ser seis temporadas...

    ResponderEliminar
  2. que era el final de la 4ª temporada, que si que hay seiiis.

    ResponderEliminar
  3. Diosssss!!! que ganas de que empiece Weeds y que mis dias de diario vuelvan a tener sentido!!

    ResponderEliminar
  4. Vaya, vivo sin televisión. Y creo que descargado no sabe lo mismo.

    Alaridé
    alaridaste
    alaridó

    ResponderEliminar
  5. Bueno, yo vivo con televisión, pero sólo la uso para ver el fútbol y la peli más mala que pongan cada domingo.

    Y creo que no descargado, todo esto no sabe lo mismo. ¡La versión original! ¡El bajarse las series al día siguiente de que las emitan, si sigues alguna actual! ¡El verlas donde te de la gana! Todas las series, todas, en el ordenador. La santísima trinidad, banda ancha, series y subtítulos.

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.