7.5.08

sobredosis de lluvia en madrid

Newton killed hope. Once, I might have thought that I could survive falling if I watched my diet and were as light as a feather, but no — Newton's cold equations dictate that no matter what I weigh, I'd fall just as fast, so in despair I have let myself go, just as, I can see, many of my fellow Midwesterners. We despair because of Newton, and seek forlorn solace in trying to increase our wind resistance.”

(PZ Myers, Pharyngula)

 

No, vale, no voy a hablar más del viaje, que dije que no iba a contar ninguna tipiquez y ayer al final se me escapó, o la dejé ir, en estas cosas nunca se sabe. Pero lo de hoy es una reflexión sobre algo que dijo la Muchacha cuando estábamos tirados en la playa leyendo sendos culebrones, yo justificando el mío por mi necesidad de vuelta a los orígenes y del desahogo relajante y poco exigente que supone la literatura fantástica, y ella excusándose en que al fin y al cabo lo que leía era el diario de una legendaria poeta (que, en mi opinión y por las partes que leyó en voz alta, era ni más ni menos que una intensa más y a la que, visto lo visto, hay que agradecer que viviese en la época preblógica).

En fin, ahí estábamos, cuando no sé a cuento de qué, porque yo andaba más enfrascado en mi lectura que en la conversación de la horda playera, se comentó que alguien (supongo que una persona famosa a la que todo el mundo conoce y cuyo siguiente comentario todo el mundo conocerá para ignorancia mía) dijo una vez que después de un día de mal tiempo los concursos de poesía se atestaban de poemas titulados “Lluvia”, y que con los blogs pasa tres cuartos de lo mismo.

A mí me da un poco de cosa andar frivolizando, contando mi vida cuando hay por ahí decenas de miles de personas muriendo por un tifón, pongamos por caso. Y como soy un tipo bastante más convencional de lo que me gustaría en algunos fondos y en muchas formas, supongo que puedo generalizar y asumir que esto le pasa a todo cristo. Andamos aquí con nuestras vanalidades y nos movemos al flujo de la marea, y cuando pasa algo ahí vamos, y lo comentamos en pleno. Pero al hacer esto nos estamos convirtiendo en una especie de miniperiódicos absurdos, porque dudo mucho que nadie venga aquí a informarse sobre la realidad. Acudimos a los blogs personales a leer la visión de cada cuál sobre lo que sea, y supongo que eso, en realidad, nos legitima para llenar la red de posts lluviosos los días que Madrid amanezca mojado. Pero jode eso de ser tan convencional, yo, que quería ser único cual anillo del destino.

Así que no sé. Después de tanta charla me veo legitimado para no serlo y deseoso de serlo. Supongo que las dos cosas entrarán en conflicto y alguna vez ganará una y otras veces la otra, con lo cuál el sentido de este post es absolutamente inexistente, lo que es una putada, porque tampoco eso da ninguna unicidad, hay mogollón de blogs por el mundo que no tienen ningún sentido. Pero me resigno y miro de reojo el botón de enviar, que voy a pulsar en breve, qué diablos, y me quedo con esta advertencia: Prometo que algún día que llueva no diré absolutamente nada del tiempo.

Y ya está, y me queda el consuelo de no estar hablando ni de la crisis del PP, ni del Madrid-Barça y el paseíllo de los cojones, ni del austriaco ese, ni de Pajares, y que tengo al principio de este post una cita superchula del señor Myers poniendo a parir a Newton. Algo es algo.

5 comentarios:

  1. si lo haces así, yo me he reído mucho, desde luego, así que creo que esto te legitima para poder seguir hablando del tiempo, haga lo que haga.
    soy la desagradable que cumplía años el otro día y soltó el comentario sobre el 23 de abril, es que me aburría y he tuneado el blog.
    Por cierto, maravilloso seudónimo el que elegiste para tu enamorada. Y muy cortaciano, no? ¿está en este blog la historia de cómo la conociste? A mí me gusta leer sobre la lluvia cuando llueve.

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  2. Es del todo abusrdo hablar de la lluvia cuando no llueve porque nuestra mente no tiene capacidad para provocar diluvios, bueno, la de dios sí, por lo que se. Pero, a lo que iba. A mí me gusta hablar de Super-Coco, cuando llueve. Cuando hace sol sólo hablaría de Coco (aaaarriba-aaaabajo). ¿Para cuando Rossi Fragel? Pues para todos los demás días.
    A lo mejor piensas que este comentario no tiene sentido, ¿no? Pero, mira, me voy a ganar ya para siempre tu amistad: LOS PUENTES DE MADISON ES UN PASTELEO.
    ¿A qué ahora ya tiene sentido todo? Digo, lo de Pajares, lo del R.Madrid-Rajoy, el Barça que ficha a Newton? Y Myers. Aaaay qué decir de Myers...

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  3. La gracia está en lo contrario, porque, aunque no tengamos capacidad en la mente para provocar diluvios, sí la tenemos para evocar, que es de lo que se trata. ¿O es que no vamos siempre por la vida echando de menos lo que no fue, lo que pudo haber sido o pensando en lo que será? Cuando llueve bastante tenemos con la propia lluvia, hombre...
    Un saludo

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  4. Meaculpa, brujaroja (snif), mea culpa. Me ha convencido usted, pero no me regañe, mujer, que, en el fondo, soy sensible (snif,snif).

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  5. Lui, está, está, sólo hay que hacer click aquí. La historia comienza dos posts más atrás, pero el primero fue el post más breve que jamás he escrito nunca y el otro probablemente demasiado críptico para calmar ninguna curiosidad. Y desde ahí raro es el día que no aparece, a más o menos un post al día... hay literaturilla de sobra sobre el tema, ji ji.

    Carmen: O llueve o no llueve. ¡Si divides así la vida a la pobre Rossi no le dejas nada! Corrige eso por Gauss. Y observo perplejo tu dependencia metereológica hasta que recuerdo que al fin y al cabo llevas en la sangre el veneno de la poesía, y que la lluvia, entonces, a saber qué será, qué podrá ser.

    Brujaroja, apunto eso como mi axioma del día y lo generalizo y todo: La gracia SIEMPRE está en lo contrario.

    Pero yo no voy por la vida echando de menos siempre lo que no fue. A veces echo de menos lo que es, sobre todo cuando una que yo me sé me hace la putada de estar a más de dos epidermis de distancia.

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.