16.1.08

de compras por el carrefuck


Como la noticia del día es la ejecución pública de Alberto Ruiz Gallardón, Maestro Tunelador y miembro del PP extraño donde los haya (porque da miedo precisamente porque no da miedo, lo cual resulta aterrador) en aras de satisfacer la sed de sangre y la envidia perra de Esperanza Aguirre, Presidenta Rebotante, a manos de Rajoy, Suicida Electoral, yo voy a ser consecuente y dedicarme a contar que ayer fui al Carrefour de compras con mi compi de piso y que estoy muy contento porque ¡hemos ganado el Globo de Oro al mejor Actor de Comedia! ¡Yuhu!

Sí sí, de comedia, no de drama. Es más, no en cine, en televisión. Que no, que no lo decía por Bardem, a quien tengo interés en ver simplemente porque es una peli a) de los Coen b) ¡sobre el libro de Cormac McCarthy! Yo lo decía por David Duchovny, que ha ganado un Globo de Oro por hacer de Hank Moody, el escritor más visceral, encantador, sexualmente activo y adorable que ha dado nunca la ya no tan pequeña pantalla.

Pero bueno, a lo que iba: Eso, que nos fuimos Juanito y yo al Carrefour, sitio que siempre me hace exclamar “¡Carrefuck!” cada vez que voy por razones que no comprendo ni pierdo el tiempo en pensar, porque como empezase tendría que hacerme también otras inquietantes preguntas como ¿y por qué nunca he pensado “Carrefive”?, cosa que, de todas formas, probablemente piense la próxima vez que vaya después de haberlo escrito aquí. Fuimos, y compramos, por orden alfabético:

> bollitos de brownie de chocolate, cajas de: 2

> comida para perros, botes de: 1

> cuernos de chocolate: 3

> champú, botes de: 1

> chicles, paquetitos de: 1

> donuts de chocolate, paquetes de 4 unidades de: 0

> frigoríficos: 1

> gel de ducha, botes de: 1

> hamburguesas de cerdo: 6

> lechugas: 1

> panes de hamburguesa: 16 mitades, 8 de arriba y 8 de abajo, o sea, 8

> recipientes de pasta dentrífica cuyo nombre técnico desconozco: 2

> tomates: 3

Detrás de cada una de estas cosas hay una apasionante historia que contar, como se deduce fácilmente mirando la lista y pensando que no es habitual ir comprando frigoríficos cuando va a hacer la compra, o comprar comida para perros cuando no se tiene perro y por perros que seamos no nos da por ser consecuentes con nuestra naturaleza esencial a la hora de la pitanza, o que cite que comprásemos 0 paquetes de donuts y no, por ejemplo, que compramos 0 cortadoras de césped (¿cuál es el plural de cortacésped? ¿cortacéspedes? Según el corrector ortograficosatánico, sí. Qué rara es la vida) o 0 satélites metereológicos o 0 packs de dvds con la primera temporada completa de Mira Quién Baila. Pero como luego siempre hay quien se queja de mis longitudes (blogueriles, eh) paso y me limito a dos ítems de la lista.

1. Compramos un bote de comida para perros para dejárselo en casa a nuestra agente, que en teoría iba a pasarse esta mañana por casa y nos había pedido los brownibollitos. Dejamos una caja de los últimos en la encimera de la cocina con el bote encima, parapetado tras un post-it que le daba los buenos días, le decía que lo suyo era lo del bote y que los brownies ni tocarlos. Pero al final no ha ido, y nos hemos quedado sin broma y con un bote de comida para perros para el que ya se nos ocurrirá algún divertido fin. ¿Y qué iba a hacer mi agente en casa? Misterios de la vida.

2. Compramos 0 paquetes de donuts porque yo estaba muy cansado y, como siempre que estoy muy cansado, especialmente bobo. Y vi los donuts, y exclamé ¡donuts!, y cogí los donuts y mientras recorríamos el Carrefour siguiendo movimientos brownianos (de estos, aunque en este caso lo de browniano también tiene un sentido chocolatil) los llevé como un cruzado no perteneciente a los Monty Piton portaría el Santo Grial. Así, media hora. Así, mientras encontrábamos y embutíamos en una cesta 9 de los 12 objetos de la lista. Hasta que a la media hora de llevar yo los donuts cual sagrada reliquia, Juanito topó con los cuernos de chocolate, me miró, dijo algo que fue absolutamente innecesario y yo abandoné los donuts.

A los 10 minutos, y después de conocer por primera vez en nuestras vidas a una cajera de Carrefuck simpática, estábamos en el garaje, sentados en el coche, comiéndonos un cuerno de chocolate y resultando sospechosísimos entre todos los demás coches donde la gente trajinaba o consumía drogas o practicaba entretenimientos de índole sexual. Y luego nos fuimos a casa a comernos las hamburguesas y ver House, en esta que es nuestra semana de comer exclusivamente verduritas y pescado. Anteayer, nos cenamos toda la carne que había en casa. No está saliendo muy bien lo de ser sanos, no.

Y ya está. Y no digo nada ni de Esperanza Aguirre ni de Alberto Ruiz Gallardón, por capullos. Porque ayer, por su culpa, la Muchacha llegó tardísimo a casa. Sea esta mi cruel venganza. Sea este mi rencor sin límites.

6 comentarios:

  1. Comentando:
    1) ¿Por qué el cardinal del conjunto "Hamburguesas de cerdo" no coincide con el del conjunto "Panes de hamburguesa"? Lo veo francamente subóptimo, amigo. Luego dices que si los hinjenieros...

    2) DENTÍFRICO. Del latín Dens, dentis, "diente" y fricare, "frotar". Aún recuerdo como si fuera ayer a mi profesora de lengua de 3º de BUP deleitándose cuando toda la clase escribimos incorrectamente "dentrífico". Así afianzaba su autoestima la tiparraca.

    ResponderEliminar
  2. un representante de la muchachamiércoles, 16 de enero de 2008, 18:54:00 CET

    ... que espera que nunca la mandes hacer la compra con una lista así. Que dónde quedó aquello de:

    latas de sardinas
    cervezas
    papel higiénico
    lo que tú quieras y nos falte

    sin unidades ni cajas ni no correspondencias entre hambuguesas y panes

    porque se te va a liar

    ResponderEliminar
  3. ÒsQar:

    1. Porque venden los panes en paquetes de 4 hamburguesas (u 8 medios panes) y las hamburguesas en paquetes de 6. Bueno, las había de 4 pero eran sustanciosamente más caras. Además, en esa descoordinación se da esa belleza herida de los relojes rotos y los engranajes a los que le faltan dientes, cómo resistirse.

    2. ¿Dentrífico? ¿A secas? Hmmm... pensaba que eso era lo de dentro. Pero claro, eso es la pasta dentrífica. Hmmm, no sé, me parece un nombre demasiado simple. Sobre todo porque también los hay que vienen en botecitos, y tienen su nombre, botecitos. No sé no sé.

    Representante, como te lea mi amiga Elena decir "la mandes" va y te prende fuego, es una cruzada antilaísmos. Que no nos lea, cruza los dedos...

    Y oye, que eso no fue la lista de la compra, fue lo comprado, y siempre hay diferencias entre una cosa y la otra. La lista de la compra, que no existía como tal, hubiese sido:

    - un frigorífico.
    - algo pa cená.

    No da tanto miedo, ¿no?

    Buenísimo eso de "lo que tú quieras y nos falte", en cualquier caso, ja ja. Eso me lo apunto, promete ser utilísimo.

    ResponderEliminar
  4. Y no pasaste por la sección Oportunidades? yo ayer mismo salí con un pack de... ¿16? brochas de distintos tamaños que algún día usaré para no sé qué manualidad que nunca terminaré, y un pack de 6 tijeras de colorines que cortan con formitas de onditas, zig zag y onditas con variación mínima, que, sí, dejaré usar a mis churumbeles, pero que, desde luego, se ven monísimas decorando mi desordenado estudio. Ah, no que no era carrefour, era Sabeco (de SAber ECOnomizar, en serio, ¿eh?)

    ResponderEliminar
  5. Agente, osea yo.
    Por supuesto os hubiera dejado el bote de comida para perros encima de la mesa, hubiese despedido a los amables portadores de neveras con la nevera nueva a su casa y me hubiera ido yo a la mia dejandoos a vosotros con una nevera-microondas vieja y una lata de comida para perros para que salierais del paso.
    Pero como el plan para explotarme y, de paso, tocarme las narices os ha salido mal me debeis, al menos, los bollitos y los brownies (exigencia personal, dicho sea de paso) por los daños morales ocasionados.
    Vamos, que los brownies siguen siendo mios y como los toqueis os corto las pelotas ^_^

    ResponderEliminar
  6. Pi, no, no pasamos por la zona de oportunidades de Sabeco (cuyas siglas, debo corregirte, significan Satán Amanece Borracho Entre Corazones Ondulantes; otra secta). Pero las tijeritas de colores me dan envidia. Aunque después de tanto ver Dexter igual no sería buena idea comprar algo así.

    Vero, no descartes que tengamos que tirar de la lata, con eso de que a día de hoy seguimos sin frigorífico y por tanto sin mucha comida que se diga. Hoy sospecho que nos va a tocar o comer eso o mirar la foto de aquel plato de comida de Budapest hasta quedar saciados...

    Y los brownies los he tocado. Pero no nos cortes las pelotas, están llenas de pelos, mujer, y no saben a chocolate (espero).

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.