16.11.07

el poder de la voz

¡Actualización repentina!

Paseaba yo, como tantas veces, por el blog de Ricardo Royo-Villanova, cuando me he encontrado esta maravilla del absurdo que el caballero en cuestión ha descubierto: Un gadget que te lee textos, ventanita emergente mediante y generación de mp3 durante.

Habida cuenta de mi evidentísimo problema a la hora de leer en voz alta ¡qué es esto, sino la salvación! He probado a ir a la página de los creadores del invento, vozme.com, y lo tienen en múltiples variedades. La que, a modo de coña, ha pasado a formar parte de este blog, es la que ves en la barrita de la derecha, que te está pidiendo a gritos que vayas al post anterior, hagas click con el ratón seleccionando el texto desde la coma del principio hasta el punto final post "qué remedio", y con el texto seleccionado dale al botoncito que dice, claro, "selecciona un texto y haz click aquí".

¡Hasta deja grabar las cosas en mp3! ¡Delirante!

Don Ricardo, cuya sabiduría rivaliza en inmensidad con su sentido del humor, dice que el invento funciona raro con Explorer y de maravilla con el Firefox, así que así, de paso, le hacemos propaganda al mejor navegador del mundo.

Y de paso y ya que estoy repasando novedades en el diseño de la página, han salido un par de nuevos y flamantes links a blogs personales. A ver si saco un rato e incluyo las descripciones en, uh, la eso, la descripción de los links.

2 comentarios:

  1. Me pasé por el blog de Don Ricardo (como tú le llamas) y me pareció divertidamente enlatado el invento, pero esto de seleccionar el texto y escucharlo jajaja no sé dónde vamos a ir a parar, realmente nos estamos convirtiendo en seres virtuales dentro de la red, con voz metálica incluida!!! Qué frikis.

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  2. Doña Atlántida, pues me llama don Ricardo porque es como hay que llamarme, si se tiene un mínimo de sentido común, caramba.

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Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.