18.1.07

1 = bares; 2 = cuervos; 3 = estados de euforia


[3] Suele pasar que cuando se va la apatía (la canción larga es para celebrarlo) de pronto había un montón de cosas detrás esperando a que uno las pensase o las hiciese o las dedicase su tiempo, lo cuál está muy bien pero hace que por ejemplo uno llegue a casa y descubra que tiene un baño, una cocina y una cordillera de platos que me río yo de los sietemiles por fregar. Así que ante la alternativa de ir racionando temas para los días en los que no encuentre de qué hablar (y en los que probablemente no me apetecerá hablar de ello) me decanto por mezclarlos todos. Así que ala, basta de introducciones que no interesan a nadie.

[1] Estaba esta mañana en la cafetería de la oficina yo solo porque hoy mis compañeros, que otros días me avisan cuando bajan, no lo han hecho. No me ha importado, porque entre la charla ligera (añadiría "y vacua", pero suena tan pedante) y vacua (se siente. Es que es una palabra mu bonita, coño) que solemos tener, y que me gusta estar solo y poder mirar bien a gusto a mi alrededor y pensar en lo que a mí me de la gana y no en lo que toque responder a los temas de conversación que saquen mis compis... pues eso, que estoy muy a gusto solo.

[2] ¿Puedes creerte que llevo MESES intentando hablar sobre cuervos? El cuervo es, sin duda, un animal maltratado. Cría cuervos, ya sabes lo que dicen. Icono de la traición, símbolo de la muerte, de la tragedia y del drama. ¿Pero qué sabemos en realidad del pobre bicho?

[3] Otra cosa que alegra sobremanera es grabarle un disco a alguien (nota mental; grabarle un disco a Pip, que anoche ya sabía yo que se me olvidaba algo) y que luego te llegue y te diga que le ha encantado. Ay, ¡es que me pasa tan poco últimamente! Yo lo entiendo, yo lo entiendo; cada uno tiene su tolerancia, sus gustos, sus necesidades. Y con lo lejos que se ha ido el mío, ya suele resultar difícil acertar y que coincida con otro. Bueno, qué leches, no lo es, pero siempre gusta que te lo agradezcan, porque al final lo que uno escucha, si le gusta mucho, termina siendo parte de uno mismo, y es casi como si te llaman guapo al niño y te dicen que ha salido a la madre (supongo; es un figurar, yo niños cero).

[1] Siempre que estoy así en un bar o en una cafetería me siento cómodo, me siento en paz, y pienso que qué tendrán los bares que me hacen sentir así. Las botellas brillando en diversos colores, el clásico espejo, la decoración de madera o de lo que toque, las idas y venidas del humo de los cigarros, el trajín de gente que va y viene a por y tras su café con leche.

[3] Y más cosas; ir a los chinos de aquí al lado y que te atienda la simpática dependienta embarazada, que te cobra mientras le grita algo al simpático dependiente teñido de rubio. ¿Serán así de simpáticos siempre, o será parte de su concepto de la hostelería?

[2] El caso es que la mayoría de la gente (sospecho, con el peligro de caer en el desconocimiento, porque para qué nos vamos a engañar, no he hecho ninguna estadística fiable a gran escala sobre cuervos) tiene a los cuervos por unos bichos que dan mal fario y que a la que nos descuidemos nos van a venir a picotear los ojos. A su alrededor hay muchas cosas peyorativas, desde su pobre color, que nosotros asociamos al luto, hasta su graznar. Graznar, ¿cuándo has escuchado esa palabra en un contexto positivo? Otros pájaros cantan, los cuervos graznan. Eso dice mucho de cómo les vemos.

[3] O que te vendan la bolsa de patatas fritas, volver a la oficina y montarte, por una vez en dos semanas, solo en el ascensor, y darte el gustazo de abrir la bolsa e ir comiendo mientras vas subiendo y viendo crecer el numerito, piso 1, piso 2, piso 3, piso 4, piso 5, piso 6, piso 7, piso 8, piso 9, piso 10 y piso 11 y vámonos.

[1] Y siempre es un plus que tienda a llevarme bien con los camareros. Antes, que frecuentaba más camareras que ahora, pensaba que era una cuestión de género y afinidad sexual (mía con ellas, que no al revés). Pero ahora, que han pasado años desde que mis camareras favoritas desaparecieron para convertirse en pitonisas o cocineras, resulta que me llevo bien también con los camareros, con quienes no me une ninguna afinidad sexual (caerá alguna coña sobre esto, porque a veces tú también eres muy previsible, pero bueno), y así termina uno, y dando gracias de que no nos vayamos más de juerga con camareros y ex-camareros, porque el mundo de la noche post-noche, la noche de los bares que están ahí para cuando los trabajadores de los bares se van de bares, es extenuante y algo dantesco.

[2] Los cuervos, en contra de la mitología popular y el miedo extendido, no van por ahí picoteando los ojos de la gente; resulta que los cuervos saben distinguir entre qué está vivo y qué no, y sólo comen de lo segundo. En lo que sí acierta el folklore es en considerarles extremadamente inteligentes (ya Esopo los pintaba así en sus fábulas); no sólo son capaces de resolver los problemillas que los biólogos les ponen para ver si son listos rápido y bien, sino que se especula sobre que tienen un lenguaje propio de carácter aprendido a base de diferentes tipos de graznidos y de repeticiones de los mismos. Y si eso ya puede parecer chocante, más lo es que fabrican y utilizan herramientas para ayudarse a encontrar comida, leo por ahí sobre unos cuervos que han aprendido a utilizar trozos de pan como cebo para pescar, o a colocar nueces en las carreteras para que el tráfico las abra por ellos... en fin, si una imagen es mejor que mil palabras un video debe valer por unas cuantas más, así que haz click aquí.

[1] La verdad es que está bien, porque en este país no tenemos mucha costumbre (al menos la gente que me rodea no al tiene, pero de todo habrá en la viña del señor) de coger e irnos solos a un bar si no hay plan. Y yo últimamente no tengo mucho problema en salir una tarde por ahí, ir a ver si veo algún libro que comprar, tomarme un café (oh, en un bar), ir al cine y luego tomarme algo por ahí (claro, en otro bar). Es una costumbre que cogí hace siglos, cuando mis amistades estaban abducidas por simpáticos novios que un día se harían divertidos tatuajes o estudiando a unos cuantos cientos de kilómetros o con alguna otra excusa como que aún no me conocían, y que mantengo desde entonces, porque está bien mantener una cierta autonomía. Me gusta estar con cierta gente, y me gusta mucho, pero siento que es bueno poder estar a gusto uno sólo... y las cosas que te pasan estando solo siempre es más difícil que te pasen yendo con gente. Y cuando luego sales con gente siempre te queda esa satisfacción interior de ser consciente de que sales con ellos porque quieres salir con ellos, no porque no seas capaz de buscarte un plan alternativo tú solito.

[3] Eso de los bares, supongo que se nota, también me hace feliz. Y curiosear cosas sobre bichos como por ejemplo los cuervos. Y mezclar temas, y entretenerme pensando que al fin y al cabo normalmente pensamos así, varias cosas a la vez o dejando que las ideas vayan y vuelvan de un tema al otro, y que cuando uno escribe intenta mantener una línea de pensamiento (por eso escribir ayuda a pensar, por eso muchas veces para pensar algo vengo a escribirlo aquí. Y de paso me ahorro el tener que contártelo después). Es entretenido pensar mucho las cosas, ¿verdad?

[2] ¡Y encima viven formando sociedades complejas que incluyen a cientos de individuos con categorías y ocupaciones bien diferenciadas! Sus depredadores naturales son los halcones por el día y los buhos de noche, grandes razones para ser negro y complicarle la tarea a quien pretende convertirte en su almuerzo (de noche por razones obvias, y de día para buscar refugio en las sombras de la maleza). Por lo visto odian a los buhos más que a cualquier otra cosa, y cuando encuentran uno de día lo atacan con toda la saña de la que son capaces; con bastante más fiereza de la que muestran con otros depredadores. Cuando encuentran un halcón lo "escoltan" fuera de su territorio volando en bandada alrededor suyo y jugando, por turnos, a acercarse y tocarlo con las alas (forma de demostrar valor compartida con los indios americanos).

5 comentarios:

  1. Me parece recordar que la mayoría de especies de pájaros son monógamos, excepto los cuervos y algunos más... pero ahora mismo no estoy seguro.

    ResponderEliminar
  2. Ni idea, sobre su vida sexual no he leído nada.

    ResponderEliminar
  3. Francamente interesante la vida de los cuervos, me encantan estas historias y más como las cuentas.
    A mí si me gustan los cuervos, cuando me den el título de bruja me voy a ir a vivir a una casa en el Valle del Silencio (León) y voy a invitar a vivir conmigo a un cuervo y a un gato negro.

    No estoy de acuerdo con tu apreciación del color negro. El negro es un color muy elegante y bonito, me encanta el negro.
    Es verdad que lo de graznar suena mal, pero los Elefantes barritan y todo el mundo los adora (en especial los tratantes de marfil, quemalrayolesparta) y una duda tonta ¿sabrá alguien cómo se llama el sonido que hacen los patos? ese cua-cua tiene que tener un nombre ¿no?

    Me deja un poco perpleja leer cosas como que "estas muy a gusto solamente" o eso otro de que "al
    volver a la oficina y montarte, por una vez en dos semanas, solamente en el ascensor" sí, es raro de narices
    Espero que no me tildes de tiquismiquis pero como sé que te preocupas tanto por mis tildes es sólo una muestra de lo mucho que me preocupo yo por las tuyas *º*

    PD: me han desinstalado tantas cosas que no puedo ver el video ese tan potito de lo Hábil e Inteligente que es este pajarito, lo cual quiere dici que voy a tener que empezar a instarme cositas.
    PD2: Hay que ver que largo me ha quedado esto, casi me da para una entrada propia

    ResponderEliminar
  4. ¿He hecho una apreciación del color negro que, supongo, es mala, porque dices que a ti te gusta? Pues me habré explicado mal y no sería mi intención. ¿Cómo no va a gustarme el negro? ¡Si SIEMPRE llevo una camiseta negra en algún lugar, por aquí debajo de la ropa oficiosa! Aunque sólo sea por ir elegante a ver a un cliente (o sea, de tanquista nazi) y saber que ahí debajo de tanta camisa y tanto pantalón chino llevas una camiseta de Amon Amarth. Le hace sentirse a uno rebelde y profundo.

    Lo de las tildes me recuerda que te odio. Capulla. Japutan. Bética de mielda. Escucha muy fuerte Opeth, a ver si te revienta algo ò_ó

    Voy a ver si las corrijo y luego te acuso de inventarte falacias sobre mi deliciosa ortografía. Hortografía. Ja.

    ResponderEliminar
  5. Bueno, has dicho su pobre color y que algunes asocian al luto (de hecho has dicho nosotros Ü) pero vamos probablemente sea un malentendido mío :º

    La camiseta negra con los calzoncillos granate conjuntan muy bien, se ve que tienes un gran estilo interior, ya sólo nos falta saber de qué color son los calcetines para que tu mega-exhibicionismo cubra Todas la Expectativas de tus Admiradoras jiji

    Siento que me odies, mal perdedor merengue, yo creía que tenía una maldición encima, pero veo que tu presencia la neutraliza. Y siento decepcionarte, pero de momento ni Opeth ni tú me reventáis ^^

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.