13.11.06

Narciso, come

Cuando hace siglos la gente, cortesía de la Iglesia, se creía cualquier cosa, se decía que el mundo estaba plagado de demonios que maquinaban para echar a perder nuestras almas (creían también en una especie de trapo metafísico llamado alma, que por lo visto era difícil de lavar, y que para conservar inmaculadamente limpio había que esconder, apartar, aislar y mantener apartado del mundo, y así se vivían vidas sin vida, qué pena). Así se explicaba lo difícil que era evitar que la gente viviese tan reprimida como por lo visto era necesario (por lo de mantener el alma blanquísima y bien planchada, vaya). Así se explicaba, en definitiva, por qué la gente se empeñaba en conseguir sus pequeños respiros y sus dosis de felicidad pura y sin adulterar por cosas tan viles, para ellos, como todos y cada uno de los placeres que uno puede conseguir en esta vida.

Siendo ateo no creo en los demonios, claro, pero eso no implica que no puedan usarse como concepto, porque los conceptos son útiles, porque adquieren un significado y éste nos puede ser útil aunque el origen del concepto esté obsoleto y haya sido probado como inexistente, inválido o simple y llanamente, como suele pasar con los de la Iglesia, estúpido. Y por eso pese a ser ateo uno puede bautizar partes de su geografía interior con el nombre de demonios; esas partes que sin pedir la palabra nos plantan un pensamiento o una paranoia, esas que nos hacen ver lo que no queremos ver, o esas que pueden hablar con voces que el consejo de la salud mental nos sugiere que sería mejor mantener calladas. Esas partes que nos hace saber que somos mucho más horribles que lo que la gente cree que somos, porque sabemos que las tenemos dentro mientras los demás no llegan a verlas, y porque somos tan bobos que no le damos importancia al hecho de que habitualmente controlamos nuestra oscuridad.

Por eso, por nuestra poblada vida demoniaca interior, hay cosas peligrosas. Por poner un ejemplo, por eso mi agente lleva fatal que la digan cosas bonitas (y es francamente difícil decirle cualquier otro tipo de cosas), porque, dice, le despiertan a Narciso y para qué queremos más, y por eso, por poner otro ejemplo, yo siento pánico cuando alguna noche me pide, clavándome una mirada y una sonrisa, que cuente algo de ella en mi blog. Yo siento a los demonios formar marciales y repeinados en mi interior, sonrientes y preguntando "¿podemos, podemos?", aterrorizado porque sé qué es lo que esas voces no autorizadas dirían. Dirían que es xxx xxxxxxxx no xxxxx xxxxxxxxx xx xxxxx de xx xxxx o el color de sus ojos xxxxx xx el xxxxxxx xx xx xxx xx xxxxx xxx xxxxxxx xxxxx xxx xx xxxxxxx xxxxxxxx, dirían que xx xxx xxxxxxxx xxxxxxxx xxxxxxxx con xx xxxx... y así podrían seguir durante horas, con cosas muy políticamente incorrectas, vaya.

Mi agente es una de esas personas que han estado ahí desde que el mundo es mundo, es decir, desde 1992 o 1993, más o menos (no sé qué era antes el mundo, pero definitivamente era otra cosa), cosa que tal vez sea porque mi agente es una de esas personas capaces de provocar un pequeño Big Bang en la vida y redefinir todo lo anterior como... definitivamente otra cosa. Cuando allá en los montes la horda de los primos se incorporó a lo que luego más tarde se convirtió en nuestra peña ella venía incluida en el lote, así que según fue pasando el tiempo de integración nos conocimos, hablamos y nos reímos juntos. Y yo, que siempre he tenido muy buen gusto, la observé bailar, la escuché reírse, le vi el brillo de los ojos y le dije, una noche de valentía alcohólica, que me encantaría pasar una noche haciéndole el amor despaciiito y sin ninguna prisa. Ella levantó las cejas, saltó huyendo y me puso en cuarentena. Suele pasar.

Pero la cuarentena duró poco y lo siguiente que recuerdo de ella son paseos mañaneros por un Madrid gris de otoño, cafes y cañas, librerías, parques y muchas confidencias de aquellas que, año más tarde, se revelaron sólo como su mecanismo de defensa, porque mi agente puede hablarte durante años y años (concretamente y por experiencia hasta durante alguna década que otra) sin dejarte echarle un vistazo a lo que realmente lleva dentro, pero confidencias que yo agradecí y a las que me hice adicto.

No sé qué fue lo que ella sacaba a cambio de aquello. No sé cómo puede ser de divertido tenerme de contertulio, porque no suelo hablar solo y cuando lo hago suele ser a niveles bastante peyorativos. Pero el caso es que se acostumbró a llamarme y a que la llamase, convertimos aquellos paseos en rituales necesarios y sin que me diese cuenta terminó convertida en mi mejor amiga, y me buscó cuando le hice falta, y siempre que la llamé apareció en mi triste rescate. Se convirtió en mi agente, en virtud a un contrato que ella dice que firmé y que yo, que por un lado soy muy escéptico, a veces dudo que exista, pero que como por otro lado soy muy propenso a ese tipo de cosas pienso que al fin y al cabo tal vez sí que exista. Se convirtió también en una especie de alarma, que cuando desvarío salta, me llama al orden y me ilumina desde fuera, y tiene la curiosa capacidad de terminar consiguiendo que le pidas disculpas cuando te da plantón durante media hora.

Me dice que diga algo de ella, y yo desvarío y le doy de comer a Narciso, que bien se lo merece y a quien tiene demasiado a dieta para lo que correspondería si se hiciese justicia a sí misma, y podría hacer esto también durante horas. Pero al fin y al cabo todo lo que tengo que decir de mi agente se reduce a dos frases. Una me la callo (y no te imagines cosas, que tampoco soy tan predecible como todo el mundo piensa). La otra es que es una de esas personas que hace que a uno le guste estar vivo.

(se siente por las "xxx" de la censura pero es lo que tiene txnxr xnx xgxntx fascista)

3 comentarios:

  1. ¿Ves lo que pasa si le das de comer a Narciso? que hasta te exijo que escribas de mi jajajajaja
    Y... en fin, que si te voy a dar las gracias que te he dado mil veces, que si te voy a decir lo mucho que me gusta leerte (y eso lo sabes, sino no seria tu agente XD), que si lo de la cuarentena no lo recuerdo ( o si pero ¿que mas da?), que afortunadamente has puesto las X jajajajajajaja
    Y que ya sabes que te quiero mucho!!!
    ¿puedo hablar durante horas sin decir nada? XD ... si, pero normalmente cuela ¿eh?

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  2. Es mu hermoso decín cosas bonicas sobre personan bonicas, más que ná porque uno realmente siente deseoh de dicir munchísimah cosan bonicas y asín lo disfruta.

    Yo podría pasarme horah y horah sin parar de piropear a según cual presonas, y lo mejor es que m'encandila hacerlo.

    No me pregunteih por qué estoy escribiendo asín. M'está saliendo del arma. Digo, del alma.

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  3. Te lo dije por el msn y te lo repito por aquí: ¡Ni se te ocurra descargar tu arma sobre mi blog, guarro!

    Escribir escribe como te salga (del arma no, de los dedillos), que nunca seré tan bobo como para preguntar porqués. Si lo hiciese nunca escribiría nada y sería psicoanalistamente masturbatorio. O masturbativo. Como se diga.

    Y Vero, menos tonterías y menos borradores y más publicación :P

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.