19.6.06

Perdóname, J

Pero es que hoy tengo que hablar de fútbol. Lo siento, lo siento, lo siento.

(Pero espero que no me lo tengas en cuenta cuando te facture a mi prole para que con la excusa de que les enseñes arte les des unas cuantas lecciones de filosofía, que para mí hubiese querido yo un profesor como tú)

Es curioso el tema este del Mundial, y lo bien que se lo han montado este año. Para una vez que va el equipo con todo el mundo convencido de que se vienen en cuartos y de que no podrían meterle a un gol a nadie aunque les dejasen veinte minutos solos en el campo, y van y se ponen a jugar de vicio, a meter goleadas y a remontar arrasando. Ay, si sólo metiesen unos cuantos más de todos los que desperdician...

Pero me pasan cosas extrañas con todo esto. Por ejemplo la bandera. Como bien sabes yo no le tengo demasiado cariño a la bandera, porque normalmente, como la palabra España, se la agencian en propiedad segmentos políticos que a mí me pillan lejísimos por la banda de Sergio Ramos (ejem); hasta me salen granitos cuando paso mucho tiempo mirando a una, y me entran picores y un desasosiego general así en mi espíritu flamígero. Pero hoy, cuando llegaba de recoger a mi pobre agente, a la que la fatalidad ha privado, pobrecita, de su monedero, una tarjeta de crédito, el DNI y 40 euros (tengo una agente indocumentada, voy por buen camino si quiero ser un escritor maldito), nos hemos metido en un bar de su barrio a ver el partido. Y decorando las puertas de los bares de su calle tenían puestas banderas de España, y yo, YO, con mis tics, mi urticaria y mis granitos de apátrida conmocionado hasta me emocionaba.

En fin, qué partido, qué confusión de sensaciones. Encima con el gol del comienzo de la remontada cortesía de Raúl, el jugador a quien más he puesto a parir en toda mi vida. ¿Y por qué? Bueno, siempre he dicho que Raúl es más un jugador de coraje que de talento, y a mí me gustan los futbolistas de talento. Pero hay otras razones y qué coño, esto es mi blog, si no enseño aquí mi alma sucia ¿dónde la voy a enseñar? A mí lo que me jode es que, bueno, yo también jugaba al fútbol, y ya conté que yo era un paquetillo, pero mis sueños nunca han volado a la misma altura que mis habilidades, así que bueno, uno nunca dejaba de imaginarse, algún día, jugando en el Bernabéu en un partido de Copa de Europa, metiendo un golazo y recibiendo las caricias de cariñosas rubias de bonitos ojos y cuerpos esculturales (no en el sentido de Botero, ojo), y aunque según iba creciendo los fui dejando en el rincón de los sueños que no se visitan desde años ha, los escuché gritar de dolor y de agonía el día que debutó Raúl. Un crío más joven que yo jugando en el Bernabéu y convirtiéndose en estrella, lo que significaba que por mucho que me diese prisa ya no había oportunidad para mí de montar un imperio de placer con rubias esculturales de bonitos ojos forofas de mi habilidoso juego en el centro de la defensa (bueno, ahí como en la vida yo ya me escoraba a la izquierda, porque todo es parte de todo y yo, dicen, tiendo a ser coherente a veces). Y luego, supongo que por ese rencor oculto y malsano, fui de los primeros (y yo juraría que, empatado con los atléticos, el primero) en proclamar que venía jugando de pena cuando comenzó a jugar de pena.

Pero sale, mete un gol de esos suyos, de estar ahí para dar el toquecito cuando al portero se le escapa, y todo se perdona, y mi garganta grita con la de la otra gente que le odia o le quiere y a todos, odiemos o veneremos, nos da igual, porque aquello era la justicia divina, el premio al arte y la garantía de que las familias reunidas en torno a la tele se iban a dormir con una sonrisa y una ilusión que, tenga fecha de caducidad o no, por una puta vez tiene unos hechos detrás que la justifiquen.

Y ahora, el viernes, a regodearse, a disfrutar y a meterle unos cuantos a Arabia Saudí, y mientras a ver a los otros equipos y a disfrutar sabiendo que nadie excepto Argentina, que al fin y al cabo es una segunda patria para todos los que amamos a la Bersuit, a Cortázar, a Les Luthiers y a la carne asada, entre tantas otras personas y cosas, le pone tanto arte a esto.

Y coño, los países no sirven, las banderas me dejan indiferente, pero por una vez el equipo al que me gusta ver, en una competición de estas, coincide con el de la gente de aquí. Y hay algo bonito en ese amor compartido, aunque sea circunstancial, o tal vez por ser así, circunstancial, casual, una bonita coincidencia, como deben ser todos los buenos amores, esos que siempre se recuerdan con una sonrisa y con el recuerdo del olor de una cabellera y del tacto de una piel.

En fin, 3-1, y con qué tontería me voy contento a dormir. Pero me voy contento. Viva el fútbol.

6 comentarios:

  1. Con qué poco te contentas, eh?
    Si además perderán en el siguiente partido. Para selección la de baloncesto y para partidos también, esos sí que juegan bien, se lo curran y te tienen en vilo todo el partido. Los futbolistas ganan mucha pasta y tienen buenos torsos, pero poco más. Y ya sabes qué hay torsos mejores, y no estoy hablando del tuyo claro...
    Por cierto, ya sabía yo que eras un envidiosillo, si se veía de lejos...

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  2. A mí lo que más me molesta, en cualquier caso, es el asubnormalamiento al que los medios de comunicación nos someten. Eso, y el hecho de que la gente se transmute en simio durante los partidos. Por lo demás, el fútbol me suele parecer un deporte hiper-aburrido, situación que cambia cuando a los equipos les da por jugar con un poco de brillo, caso (increíble) de la Selección Apañola estos dos últimos partidos.

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  3. !Hombre! Si es que ha sido lo mejor en siglos, si es que lo más estimulante que recordaba era a Tassoti y la napia de Luis Enrique como una probóscide cualquiera, si es que me transformé en simio desde el golito tunecino, que no me echaron del edificio porque los gritos de unos impedían que se oyeran los de los otros..!Qué sufrimiento y qué alegría verles dejarse la piel y hacerlo bien desde el primer partido! Raúl está mayorcito y andaba deprimío, a ver si de esta se espabila....!Hasta la bandera está guapa, sin pajarracos ni coronitas, los colores na más!

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  4. Gracias, Lente. Yo contando mi trauma porque Raúl, más joven que yo, bla bla bla, y tú ahora dices que está mayor y deprimido. Mujer, un poquito de consideración para los algo más mayores y algo más deprimidos...

    No, ya, ya sé que muchos, por la cuenta que os trae, no me consideraríais especialmente mayor. Pero en noches como esta no conozco a nadie que pueda ser, de pronto, tan viejo como yo.

    Así que ala, a la cama, un buen libro y a matar el día.

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  5. a ver que tal se portan contra un equipo de un nivel mas alto de de 2º, como juegen contra francia como contra tunez, pierden. tanto espacio en la defensa para henry y sus amigos no es bueno, y dejar pensar a zidane en el centro esta bien para ver un buen pertido, pero no es tan bueno si juegas contra el.

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  6. Pero hombre, Zidane ha estado sólo un año y ya no puede hacer nada, ni lo hizo durante la liga ni puede hacerlo ahora. Y Henri se supone que es un crack, pero tampoco está haciendo gran cosa, como no lo hizo en la final de la Champions: Qué raro.

    Es Francia la que está asustada de nosotros.

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.