12.4.06

Operación salida

Aires de amotinamiento rondaban ayer la oficina: Hoy empiezan las minivacaciones de Semana Santa, y se preveen como quince mil millones de desplazamientos que atestarán las carreteras, las harán rebosar de coches que fluirán con la rapidez y suavidad del hormigón armado a medio fraguar, un caos de luces rojas, pitidos y llanto de niños que amenizará la tarde-noche a un montón de gente, yo incluido si no nos andamos un poco listos.

Y por eso el amotinamiento. Ayer Fernando ya afirmaba con rebeldía que hoy por la tarde no curraba. Lo cuál está muy bien, porque él es el que me dice qué tengo que hacer, y si no está, yo aquí no pinto nada. Y por otra parte les llevo a él, a Marta, a mi agente y a su gata y al pueblo, así que tampoco va a irse para estarme esperando.

Total, que a eso de las dos de la tarde nos iremos, recogeremos a mi agente y a Lúa, y a ver si con algo de suerte nos anticipamos a la caravana inmensa que saturará todas las carreteras durante horas y horas. Si sale bien es un plan estupendo. Salir de aquí, coger el coche, y a comer a Talavera.

Crucemos los dedos porque la gente coma antes de la salida, y para que no salgan pronto. Y en fin, como soñar es gratis, yo sigo. La tarde libre, tal vez para ir al campo, a corretear bajo el sol, a saltar entre las piedras, a ver caer la tarde. Luego a casa, una ducha, cena y al bar de Leo, a tomar unas copas, ver quién aparece, tener conversaciones cuanto más absurdas mejor y, esperemos, echar unos cuantos futbolines. Y luego dormir.

Dormir. Dormir es una actividad que ahora mismo constituye un sueño en sí misma.

Y después, la resurrección: Despertar sin otra cosa que hacer más que comer y pensar qué hacer para pasar el día de la forma más tranquila posible.

Como por ejemplo, desterrando las paranoias estas sobre el cambio de interlocutor, o interlocutora de lo que escribo. Claro que no debería mencionar esto así, de pasada, al final de un mensaje tan vacío y tan intrascendente como este (que, supongo, sólo sirve para avisar de que no voy a escribir por aquí al menos hasta el domingo o el lunes que viene), debería contarlo de una vez, exorcizarlo o callarme. Así que optaré por callarme, con la excusa de que quieras que no se supone que estoy trabajando (de hecho estoy trabajando, palabra).

Recapitulando: En menos de media hora, vacaciones. Y para canalizar la euforia contenida, te dejo el trocito de canción que, por razones existenciales que no termino de intuir, en cuanto tengo un momento de silencio, me viene a la mente esta mañana:

sing destruction, sing of unfullfillment
search abandoned, let the blood be fevered
ridden of the self provided things get easier
ignite our minds and let's burn brighter, NOW!

2 comentarios:

  1. gran semana santa :D
    (aunque los maullidos del camnino casi acaban con nuestros nervios.....no conocía esa faceta paciente de Marta!!!!!)

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  2. Eso explica la santa paciencia que tú a veces tienes, que no sé de dónde la sacas :)

    Y pobre Lúa, ¡si ella se limitaba a cantar!

    Miau.
    Miau.
    Miau.
    ¡¡¡MIAU!!!

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.