26.1.06

Leyendo más todavía

Es que estoy empezando a admirar profundamente a este tipo, ¡qué descripciones! Viaja un protagonista con un ex-militar y dos tipos más en LA GRACIA DE DIOS, un jeepney, un cruce entre camioneta y jeep, conducida por un filipino y su hijo. Van por la carretera rumbo a la jungla, tratando de adelantar un camión cargado de cerdos:

"Después de un rato Bong-Bong realizó su movimiento, empleando una mano para manejar el volante y otra para compartir entre las responsabilidades igualmente importantes de cambiar de marcha y pulsar la bocina. Al ponerse al lado del camión de cerdos (que estaba a mi lado del jeepney) el camión hizo un eslalon hacia nosotros como si evitase algún peligro de la carretera ya fuese real o imaginado. La bocina principal de LA GRACIA DE DIOS aparentemente no se oía en el camión, posiblemente porque competía con el ancho de banda de audio con un gran número de puercos que manifestaban su incomodidad en el mismo rango de frecuencia. Con un aplomo que normalmente sólo se ve en ancianos mayordomos ingleses, Bong-Bong alargó la mano de la bocina/marchas y agarró una brillante cadena de acero inoxidable que colgaba del techo con un crucifijo en el extremo y tiró de ella, energizando los sistemas de bocina secundarios, terciarios y cuaternarios: un trío de bocinas de acero inoxidable del tamaño de tubas montado en el techo de LA GRACIA DE DIOS y que colectivamente absorbían tanta potencia que la velocidad del vehículo se redujo (estimo yo) en diez kilómetros/hora cuando su energía se desvió a la producción de decibelios. Una franja semihiperbólica de cultivos agrículas fue aplastada por el impacto sónico, y a cientos de millas al norte, el gobierno de Taiwán, todavía resonándoles sus oídos colectivos, presentó una protesta diplomática ante el gobierno de Filipinas. Delfines y ballenas muertas llegaron durante días a las costas de Luzón, y operadores de sónar de submarinos norteamericanos de paso fueron enviados a un retiro anticipado con la sangre manándoles de los oídos."

0 réplicas:

Publicar un comentario

Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.