8.6.08

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i.

A la Muchacha le vacilan los pequeños chinos de su barrio. Entramos en uno de los comercios de su estirpe a hacer una compra de urgencia, y un pequeño infante parlotea en su idioma. Pongamos que dice
-¡Hin gon kuan con chi pong ta ong li!
-Ji ji ji, ¡ha dicho "con chi"! -dice la Muchacha, encantada, porque su madre, ya conté, se llama McConchi.
-¿Algo más? -pregunta la probable madre del zagal.
-No -dice la Muchacha.
-"¿Algo más? No", ji ji -dice el chinito.
Y la Muchacha lo fusila con una mirada tan gélida que las latas de cocacola que hay bajo el mostrador se cubren de escarcha.

ii.

Como el palacete es tan inmenso, hay que afrontar los desplazamientos por su interior con vigor, alegría y grandes dosis de dispuesto resuello, para encarar el paseo por las escalinatas, los corredores, los pasadizos, los salones, los pórticos, las almenas y los miradores. Por eso a veces cuando la Muchacha está en la cocina o su dormitorio y tiene algo que llevar al dormitorio o la cocina, da voces a través de uno de los patios de justas, a ver si hay alguien en el otro lado. Y si lo hay, le arroja lo que sea por la ventana. Una dinastía Ming entera de jarrones ha pagado ya con sus fragmentadas y estruendosas muertes el precio de la inevitable pereza.

iii.

Pensando en lágrimas; hay lágrimas y lágrimas. Unas están de sobra conocidas y se les ha escrito y compuesto demasiado. Otras le hacen a uno hincharse de orgullo. Pensando en esas lágrimas, concretamente. Y si tenemos un perro, ¿le llamamos Sproket?

iv.

Más Chinatown. En otra compra de urgencia, voy a por una botella de ron. Me atiende el que supongo será el padre del zagal vacilamuchachas.
-¿Tenéis Brugal? -inquiero.
-¡B-R-U-G-A-L! -grita, sonriente.
Y me da la botella.

No sé si el énfasis es por demostrarme que a pesar de todo lo que leí en mi infancia, los chinos no hablan plonunciando las elles como eles, y diciendo pol ejemplo cosas como esta flase, sino que pueden ronrronear como el que más.

v.

La feria del libro es un lugar de lo más literario: Se perdió una niña que, obviamente, se llamaba Alicia.

Lugar peligroso, también. Horchata, cuatro euros el vasito. Aún me sangra la puñalada.

Y dado a las confusiones. Que alguien se llame igual que alguien que conocemos no significa que quien conocemos haya escrito un libro. El descubrimiento nos costó un libro, precio a pagar por no romperle el corazón a una escritora. Porque claro, no va uno a decir "ah, pues si no te conocemos no queremos el libro", qué feo.

vi.

Más sobre libros. La Muchacha me regala 2.666, de Bolaño. Un libro suyo más que tengo, un pasito más hacia las obras completas. Siempre me da un cierto reparo conseguirlo todo de un autor muerto. Es como, no sé, talar el último árbol de un bosque, o atropellar el último lince, o volarle la tapa de los sesos al último oso pardo. Es certificar que en un mundo ajeno no queda ningún charco del que beber. En parte, es matar al autor.

Así que creo que nunca jamás me compraré Estrella distante, por si las moscas.

vii.

Domingo. Mi compañero de piso y yo somos malignos. Vemos a Christian Bale arreándole capones a Liam Neeson, y reímos, ji ji ji. Nadal acertarle un pelotazo infernal en la línea más remota a Federer, y de nuevo reímos: ji ji ji. Vemos a un fórmula 1 que va directo a un muro, sin poder girar porque el alerón delantero se le ha colocado bajo las ruedas y estas no alcanzan el suelo, y mientras el coche se desliza inexorable hacia el muro y la lluvia de trocitos de fibra de carbono, reincidimos: ji ji ji. Y en cuanto termine la carrera a poner el fútbol, para ver las faltas y reírlas a coro, ji ji ji.

viii.

Actualizados los links. Y recortados. He puesto algunos de los del Bremen. Y quitado otros que o no escribía, o no leía, o no tienen sentido que estén ahí (¿alguien puede entrar a la Wikipedia por mi blog?). Una excusa como otra cualquiera para ponerle links, de una maldita vez, a Martin, a Ángel y a Lui. Ah, sí, y a un tan Jaime, sí.

ix.

Fotos de la semana. Mañana la Gran Vía. Bah, efectismo. Las otras dos son retratos del patio del Palacete. Nocturnos de larga exposición, pseudohdrizados. Voy a patentar ese verbo, pseudohdrizar. Y entonces mis fotos serían pseudohdrizos, o cuando me complico, pseudohdrtirabuzones. El caso es que las dos fotos son casi la misma (la diferencia es apuntar hacia arriba o hacia abajo desde un mismo punto, básicamente), pero curiosamente incompatibles. La de arriba fluye, la de abajo paraliza. Qué cosas más contradictorias hace el mundo, y qué difícil es verlo sin trocearlo primero.

11 comentarios:

  1. Es que antes no pude, jo. Ni se imagina usted la cantidad de tiempo que se me va entre darle la manita a la Muchacha, hacer fotos, trastear con el Photoshop y buscar inspiración por el mundo. El que esto último lo haga tirado en la cama mirando al techo y que le dedique un montón de tiempo no debe dar la impresión de que paso un montón de tiempo tirado en la cama mirando al techo.

    Por cierto, que me he visto yo ahí lincao en tu blog. Y es un honor, eh. Así que gracias, gracias.

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  2. por cierto, que sí tenemos feria del libro aquí en África. Viene Antonio Soler y Mercedes Castro, por cierto, muy recomendable su novela "Y punto."
    Hoy me ha firmado un tipo llamado Andrés Neuman, no sé si te suena.

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  3. Eh, que África también llega aquí. En mi pueblo tenemos las bellas ruinas de un castillito árabe.

    Y el Andrés sí que me suena, sí. Lo que me preocupa es que Mercedes Castro también me suena, y no sé de qué.

    Es lo malo de alternar con la gente esta, hablan de todo el mundo y conocen a tres cuartas partes y al final aquí los de ciencias terminamos con un cacao de tres pares de narices.

    Bueno, los de ciencias no, yo. Así que al menos los matemáticos.

    Buscaré el libro, de todas formas. Primero en mi mesilla, no vaya a ser, luego en el Palacete, no vaya a ser, también, y luego ya al estilo tradicional.

    (Justo iba a darle a enviar cuando se ha establecido una conexión telefónica con la Muchacha que dice que al menos ella sí conoce a Castro. Las poesitas es lo que tienen, garbo, lírica y memoria)

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  4. Las poesitas son asín.
    Busque a Castro.
    Urgentemente.

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  5. me encanta esta aparición súbita de mi nombre en un diálogo de La Muchacha... david, que se va a mosquear la mujer...
    oiga martin, sale muy bien en esta nueva foto de carné!

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  6. Ji ji ji, no zé de qué me hablaz.

    Buscaré a Castro.

    E intentaré no confundirme con el nombre legendario que recibía el autobús que, durante mi infancia, unía la capital con mi villorrio montañero. Lo llamábamos "el Castro". Ahora ya no, ahora va otro al que llamamos Cerveza, porque se llama Cevesa, y claro.

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  7. Estaba yo en mi caseta de la Feria del Libro un domingo soleado y todo a rebosar, cuando el altavoz dijo. "Se ha perdido un niño pequeño que atiende al nombre de Jordi Pujol". Carcajada general (yo creo que los padres se fueron, avergonzados, sin recogerlo).

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  8. Es todo un honor... ¡¡qué ilusión me hace!! Se lo he dicho a Ludo, pa que vea que a mí también me citan.

    Qué buen nombre, Alicia, para perderse...

    Tengo sueño, así que aprovecho el mismo comentario para decirte que es verdad, que es una putada lo de tener que ir a currar con corbata... seguro que no abriga en invierno? ni un poquito?

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  9. Nán: Allá, en las alturas toledanas, siempre tuvimos claro que Jordi Pujol era un perdido de la vida.

    Gracias por confirmarlo, ja ja.

    Lui, el honor es mutuo. Si no sonase tan repetitivo te diría que le dieses un saludo a Ludo. En vez de eso, diré ¡sa-Ludo!, que es más incomprensible pero igual funciona.

    Y yo no tengo sueño ni nada pero contestaré a eso aquí: ni una miejina de calor, que diría la toledanía.

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.