1.1.07

Declaración de guerra


Que soy un tipo muy beligerante, a pesar de mi nivel de horchata en sangre, es algo de sobra conocido a estas alturas, imagino: Soy capaz de recompensar con un buen codazo en los riñones a quienes van por los bares tocándole el culo a mis amigas (aunque pesen el doble que yo), cierro a los conductores que van de listos por la carretera y por una cuestión de faldas fui capaz de declararle la guerra a Francia entera. Hasta donde mi ingenio y mi cobardía me permiten, intento castigar a aquellos que veo actuando de forma que a mí me parece reprobable (y se puede cuestionar qué derecho tengo a actuar de acuerdo a mi moral, a asumirla como correcta; pero es mi moral y son mis acciones y no predico la primera ni promociono las segundas y me limito a ser consecuente con lo que pienso). Y por eso hoy, uno de enero del año dos mil siete, le declaro oficialmente la guerra al mundo entero, que se está yendo a la mierda.

La última vez que escribí aquí lo hice para evaluar lo que, para mí, había sido el año. Tres horas y veinte minutos antes ETA hacía estallar un parking de la Terminal 4 de Barajas, matando a dos personas, hiriendo a otras cuantas y destrozándonos el corazón a los que soñábamos que igual esta última tregua era la buena y que, por qué no, igual se terminaba imponiendo la razón y los fascistas de las pistolas y las bombas dejaban su juego de muerte y fanatismo estúpido para formar parte de esta sociedad en las que todos tenemos forma de buscarnos un hueco por las buenas, en esta sociedad donde uno no tiene más voz por el hecho de tener una pistola o la capacidad de colocar una furgoneta bomba en cualquier lugar y hacerla explotar. Yo me enteré del atentado camino del pueblo, paralizado en el control de carretera con el que la Guardia Civil nos hacía ver que hacía algo inmovilizando a todos los que intentábamos irnos a pasar el fin de año con nuestras familias. Y allí en mi atasco yo me sentía fatal por la imagen del mundo que terminamos dando quienes escribimos blogs; somos unos ególatras, somos unos egoístas, vivimos nuestras vidas cómodas y primermundistas y el año ha sido muy bonito y todo es estupendo y bla bla bla, pero ahí fuera, al margen de este rincon a salvo que son nuestros blogs y nuestras vidas, hay un mundo que está echo un maldito desastre. Terrorismo, a estas alturas, en la forma de un movimiento que lucha contra la opresión que le impone ¡una democracia!, conflictos religiosos por todas partes, guerras, mangoneos de nuestros países ricos y de nuestras empresas, que tan bien nos tratan a nosotros, epidemias, calamidades y unos ríos y mares cada vez más sucios y más vacíos y unos aires cada vez más llenos de humo y de porquería. Ya hasta el Papa habla del calentamiento Global, ya empezamos a verle los cuernos al toro, y cómo será ya la desesperación que hay quien intenta traducir la amenaza al único lenguaje que hablan los que podrían pararla; el coste de luchar contra el cambio climático, pese a ser monstruoso, es menor que el coste que acarreará no hacer nada al respecto.

Estos días, a la hora del café, yo leía periódicos y ojeaba suplementos dominicales. Las fotos del mundo durante este año recién muerto son aterradoras; muertos por aquí, destrozos por allá, calamidades por todas partes. Y lo peor es que no son esencialmente distintas a las fotos que nos ofrece cualquier otro año pasado, con la amenaza que ello implica para el futuro. Somos una especie tan estúpida que somos capaces de ver qué hace mal y seguir haciéndolo como si no fuese la cosa con nosotros. Somos tan estúpidos de no comprender que vamos a ser la generación más odiada de la historia, si tras nosotros queda una historia que nos recuerde; ni los nazis, con sus raves matajudíos, ni nuestro glorioso (según algunos con serios problemas de perspectiva) imperio, saqueando América Latina y matando a mansalva en los nombres de la avaricia y la religión, ni nadie, antes, ha hecho tanto y tan a conciencia por joderle la vida a todos los que vengan después como lo que estamos haciendo nosotros ahora, encima siendo conscientes de ello. ¿Qué coño vamos a decirles a nuestros hijos? ¿Que no nos queda otra que seguir usando el coche? ¿Que esperamos a que alguien nos resuelva la papeleta? ¿Que peor para ellos por no haber nacido antes?

Algo hay que hacer, y a mí sólo se me ocurre declararle la guerra al mundo entero (entendiendo con ello no el pobre planeta, que bastante tiene con lo que tiene, sino a quienes lo pisoteamos, nosotros la especie humana. A quienes vivimos sin mirar el mañana, sabiendo que existe y cómo va a ser. A los políticos que barren para casa (y debajo de las alfombras), a los fanáticos que matan por religión, patriotismo, otras formas de estupidez en general y por costumbre al fin y al cabo, a las empresas, estúpidos gigantes que sólo entienden de maximizar cuentas de beneficios a costa de lo que sea, y sobre todo a nosotros, torpes, estúpidos, cobardes y miserables que podemos hacer más por todos y no lo hacemos.

Como primer paso, vaya esta declaración, que no sirve para nada salvo para decir lo obvio. Y como ante la estupidez que nos ciega ante lo evidente lo absurdo puede ser útil, como forma de reseteo mental y de toque de atención sobre lo real, aquí me planto yo, con mi uniforme de combate, a hacer el idiota conscientemente hasta que todos dejemos de hacerlo como inconscientes. Salud camaradas, y aprovechad lo que queda, y divertíos de vez en cuando, que hay que coger fuerzas para cuando ya no nos quede otra que no hacer (ni comprar, ni vender), sino ser la revolución, que decía Ursula K. Le Guin.

5 comentarios:

  1. Estas muy guapo.
    Raro con uniforme de combate, con el matasuegras en los labios y demás adorno.
    El turbante te queda genial.

    Si los terrorista se hubieran plantado el uniforme de combate para hacer la gracia como tú, otro gallo nos hubiera cantado.
    Pero ellos son asesinos.

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  2. Entre todas las calamidades mencionadas te has olvidado de la gente que escupe. Y sobre todo de la gente que escupe haciendo mucho ruido. Definitivamente, este mundo es cosa de asco.

    Pero, no sé tú, yo me estoy haciendo mis propios planes. No porque haciéndolos vaya a sentirme mejor. Es absoluta necesidad, hay una transición llevándose a cabo y solo llegaré a buen puerto si hago funcionar estos planes. No consisten en eliminar al 90% de la población, eso te lo dejo a tí. A mí me gustan otras cosas, pero no puedo decir nada aún.

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  3. qué intriga... qué dolor de barriga.

    La verdad es que esta entrada es bastante chocante, primero me he descojonado al ver la Afoto y después me he deprimido profundamente al leer el texto.

    Cómo ya se dijo por el hituero en alguna ocasión, la humanidad es básicamente egoísta, formamos un colchón aislante que nos protege de las desgracias globales para poder seguir viviendo... lo que no sé es hasta cuando podremos hacerlo :(

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Me estoy llevando francamente mal con el nuevo sistema beta de blogger, no sé por qué hostis me ha duplicado el comentario, pero bueno aprovecho para decir que es verdad eso de que los escupientes sonoros son vomitosos... y más en estas fechas en las que tengo el estógamo hecho cisco.

    PD:Si se duplica este mensaje también, te dejo encargado para que lo elimines, qué tú lo puedes hacer y conseguir que no deje marcas. º.º

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Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.