5.6.06

Una firmita de Carlos Taibo

Por segunda semana consecutiva aquí mi agente me ha llevado a la Feria del Libro, en el madrileño Parque del Retiro (siempre quise soltar esa frase: Otra tarea pendiente cumplica. Temblad, tareas pendientes, soy implacable). La semana pasada la dedicamos a satisfacer mis ansias consumistas, y hoy ha tocado satisfacer las suyas, aunque al final ni satisfacción ni leches, después de ver tanto libro uno termina más con los dientes largos y frustrado porque el sueldo y la esperanza de vida no dan para tanta lectura, pero bueno, se hace lo que se puede. El caso es que hemos ido y la mujer buscaba libros de antropología e historias por el estilo, ya se sabe, cada loco con su tema. Y por allí andábamos, caminando, eludiendo en lo posible a la bestia humana, criatura de un millón de cabezas, dos millones de piernas y amplio volumen corporal que se empeña en frotarse con nosotros y robarnos nuestro oxígeno, e intentando también evitar formar parte de la cola para que Vargas Llosa nos estampase una firma, cosa complicada, porque era casi imposible estar en cualquier punto que no fuese parte de esa cola, asunto no por comprensible menos absurdo, cuando nuestros pies nos han conducido a la caseta de Traficantes de Sueños, donde mi agente, con toda la alegría del mundo, se ha puesto a vociferar, viendo la firma de unos libros allí expuestos "¡mira, de Carlos Taibo, es un escritor genial!", y se ha puesto a explicar, más o menos a gritos, como siempre hace cuando la alegría la rebosa y salpica a la gente de alrededor torciéndoles el gesto hasta la sonrisa sincera, lo mucho que le gusta cómo escribe y lo coherente que es y cómo en un examen disfrutó con un texto suyo. Así que ha cogido uno de los libros, y tras un hábil juego de malabares ha conseguido ver el precio, que era, cosa rara en la feria, visto lo visto, baratísimo, y decidida se lo ha tendido al tipo que tenía delante, tras el mostrador, con la intención de que se lo cobrasen. Y el tipo en cuestión la dice "¿quieres que te lo firme?". Cara de sorpresa, la de mi agente. Y otro tipo detrás de la barra, este sí dependiente, explica con una sonrisa divertida "no te está vacilando, es que es el autor". Así que "sí, por favor", y nos hemos ido muertos de risa.

Caminábamos, y de pronto, en un claro, hemos visto bloqueado nuestra ruta por un payaso dotado de zancos, periódicos y pegatinas, que en un tono muy parrandero nos ha estado vacilando un rato y nos ha regalado dos papeles publicitarios y un ejemplar de Diagonal. Y se despide diciendo "y ahora Chuky os dará una cosa", y antes de poder inquirir, algo atemorizados por la altura de nuestro interlocutor, qué clase de persona o cosa era Chuky, el tal Chuky nos ha sacudido en la cabeza con un martillo de esos de coña de los que tienen una bocina. Y nos hemos ido también muertos de risa.

Qué curioso asunto el de la disposición de las casetas. Qué coherencia, qué orden intrínseco, y cuanto cachondeo y mala leche: Había tres casetas en orden, con evidentes relaciones entre unas y otras: Primero una de filosofía, ¿y de qué filosofía desciende la nuestra más directamente? De la Griega, y todos sabemos que los filósofos griegos profesaban la homosexualidad con empeño, así que la siguiente caseta era sobre homosexualidad.

Y la siguiente, sobre Griego.

Y uno se debate sobre si ser inocente o no serlo y claro, siempre gana el no.

Qué grande la Feria, qué grande la tarde, qué grande mi agente, qué grande Carlos Taibo y qué bonita es la luz en el Retiro, cuando el sol ya va pensando en recogerse para dormir.

(El corolario del día de hoy es que ser de izquierdas siempre es, ha sido y será más divertido que no serlo)

6 comentarios:

  1. Lo que pasa es que mis despistes (por llamarlo de alguna forma :S) forman parte de una estrategia muy pensada para ampliar mi red de contactos (a dia de hoy inexistente, he de reconocerlo) para poder publicitarte ^_^ (ya que no veo esfuerzos por tu parte :P)
    Así como lo has contado suena muy bonito pero podias haber descrito la cara de Carlos Taibó mirándome y pensando " qué pena de chica!" (y que inmediatamente, y haciendo honor a motes familiares, me puse como un tomate!!!!!)

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  2. Seguro que mientras te miraba decía "Qué falta de criterio el de esta chica, decir eso de mi y ser agente de este elemento." :D

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  3. Digo yo que algún día, en el futuro, uno podrá ir a la Feria esa de los libros y comprar un ejemplar de la última creación de David Ruiz, maldiciendo a quien sea por el excesivo precio de su, por otra parte, 'noesparatanto' obra.

    Pero a mí me caes bien.

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  4. Lo que pensaba mientras la miraba era que vaya sol de mujer, que obviamente sin conocerlo se pone a gritar maravillas de su obra justo delante suyo. Que tendrá su ego, el hombrecillo... y fijo que ese es un recuerdo que va a conservar con orgullo. Quién no lo haría. Encima una moza tan guapa, buf.

    Jay, no sé qué decirte. Yo por ahora me decanto más por el copyleft... y eso no se lleva muy bien con las editoriales. También me decanto por no terminar ningún libro, lo que es otro problema. Y si vas a maldecir a alguien por los precios, maldice aquí a mi agente que es la que se encargará de eso, ji ji :)

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  5. Entonces nos parecemos en cosas, en lo del copyleft y en lo de no terminar nada. Yo creo que eso sería el principio de la construcción de un mito. El escritor que nunca terminó su obra.

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  6. También puede ser un nuevo estilo literario, historias sin un final concreto, de hecho a la mitad de las novelas las estropea el final...

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Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.