8.6.06

Mundo desierto

Cuando era un adolescente comencé a tener una fantasía que aún revisito, de vez en cuando: Que de pronto en el mundo no quedaba casi nadie, que toda la gente desaparecía sin dejar rastro. Era una idea de vuelta a casa en la madrugada de los fines de semana, o de paseos muy nocturnos, o de ratos de extraño silencio asomado a una ventana. Todo seguía ahí, los coches, los edificios, las calles, pero no había nadie en ellas. De alguna forma era una imagen paradisiaca. Yo planeaba mi supervivencia, pensaba qué debería hacer para subsistir, y me montaba pequeñas novelas de acción en la cabeza, tan malas como todas las novelas de acción, porque si desaparecía la gente no quedaba muy claro de dónde podría salir la heroína de bonita voz, hermosos ojos, tetas turgentes y sexo hambriento que toda novela de acción debe incluir.

El caso es que ayer por la mañana no reviví mi fantasía, sino que la viví. El coche lo había dejado aparcado en un sitio nuevo, en pleno centro de mi barrio, en lugar de en un borde, junto a las carreteras de salida, como suele ser lo habitual, y mientras iba hacia allí sólo me crucé con otro peatón con pinta de zombie, y luego nadie, ni coches, ni personas, nada. Pensaba yo ¿no será que es sábado o domingo, o que es fiesta, y yo sin enterarme?, imagínate el mosqueo. Luego claro, la Nacional V deshizo el hechizo, o tal vez no, porque empiezo a creer que incluso después de un festival de bombas termonucleares esa carretera seguiría abonando sus raíces con el atasco perpetuo, es algo que ya forma parte de ella, como los arcenes, las manchas del asfalto y las líneas primorosamente pintadas. Pero luego al llegar a la empresa donde mi compañera y yo seguimos destinados la ilusión regresó: La planta donde trabajamos estaba casi desierta, y del comité de informáticos no vimos a nadie en todo el día. Yo le conté mi fantasía a mi compañera, que se llama Cristina (por ahorrar tiempo), y ella descartó que fuese festivo, pero según iba pasando el día ya no estaba tan convencida.

Así que así ando. Es imposible andar mucho tiempo sumergido, cantando en ruso y bebiendo vodka de garrafas a gollete, si el mundo se empeña en disfrazarse para recordarme viejas ensoñaciones. No, claro, mundo saboteador, mundo tocapelotas, tienes que ponerte a jugar conmigo para que no me quede sentado en el suelo lloriqueándome y mirándome hacia dentro. No, claro, mundo con déficit de atención, mundo caprichoso, siempre tienes que hacer algo para que te mire y juegue contigo.

¡Así no hay quien se deprima a gusto, cojones!

9 comentarios:

  1. "¡Así no hay quien se deprima a gusto, cojones!"

    A mí me gusta más estar a flote que sumergida.
    Las profundidades son muy oscuras y me dan miedo.
    Prefiero que de vez en cuando alguien me mueva, sacudiendo mi cuerpo y me diga, ¡ehhhh! respira, mira cuanta luz y cosas bonitas hay a tu alrededor. Mejor es que me lo recuerden por si me despisto.
    ¡Oye! ¿que estas aquí!. Y no puedes permitirte el lujo de deprimirte. Ésta es la realidad y hay que apechugar con ella.

    ¡Es mejor no deprimirse, total para qué!

    ResponderEliminar
  2. Se trata de los ciclos, simplemente. Es como dejar una sensación en barbecho para cultivarla cuando llegue la estación.

    ResponderEliminar
  3. Personalmente, me gusta cuando me haces sonreír, aunque cuando me haces pensar también me gusta, así qué... tú mismo, mientras no intentes machacarme la neurona con música infernal.

    Ayer describiste perfectamente mi estado de ánimo, ese imaginarme sumergida lejos del mundanal ruido en un submarino en busca de un submundo... ayyy que bien, pero lo mío era más resaca que asomo de depresión :")

    Y justamente eso de un Madri vacío es lo que me gusta al sacar a Dante a intempestivas horas ebria de gozo (entre otras cosas) porque aunque es un cacho pan me siento a salvo con él sea la hora que sea.

    Fdo: La incondicional

    ResponderEliminar
  4. Mandarina, efectivamente es mejor no deprimirse. También es mejor no enfermar, tener dinero, follar mucho y demás, pero parece mentira que a tus años no sepas que la vida no es una cuestión de elegir. Nadie viene con una carta de estados de ánimo y pregunta "¿le apetece a usted una depresión para hoy?"

    Yo lo de que me recuerden cosas lo llevo bastante peor, porque suelo asumir que quien me está recordando algo asume que soy imbécil por no haberme dado cuenta yo solo. Por eso si a mí me llega alguien, me sacude y me dice que respire y que mire qué bonito todo, lo mínimo que haré será pegarle una coz en la espinilla.

    Tampoco entiendo que llames lujo a la depresión. Precisamente si fuese un lujo habría que perseguirla y alentarla...

    Aunque creo que en parte lo es, por lo que dice aquí Mr. J, porque cuando llega uno siente que al fin y al cabo eso hará que mejore la cosecha siguiente.

    Pipilota, ibas ganándote mi sonrisa hasta que has dicho lo de la música infernal. Posnosbonitaniná la música que escucho v_v

    ...lo que me recuerda que tengo dos discos pa ti, pero es que con esto del exilio mostoleño...

    ResponderEliminar
  5. Pues eso... sal del exilio mostoleño que tienes millas que recorrer y sobre todo promesas que cumplir antes de irte a dormir.

    Menos mal que no te lo recuerdo a menudo, nada más lejos de mi intención que creas que yo creo que eres ¿imbécil? ¡Por favor! imbécil solo conozco a una que anda por otros foros disfrazada de anónima.

    ¿Qué pasa con la música infernal? ¿no me digas que te gusta más la música celestial?
    Sabía yo que metiéndome con "tú música" iba a provocarte una sacudida juajuajua (risasatánica)

    ResponderEliminar
  6. Y no te provocarás un cardenal en la rodilla porque serás tan cobardica de traerte a Dante para que te defienda...

    ResponderEliminar
  7. Joder tío yo no te he llamado imbécil.
    Tú ves las cosas de diferente forma que yo ¡Tal vez sea eso, la diferencia de edad! ¡Pues mira!. Ya lo ves, a mí no me importa que alguien me zarandee para decirme que me espabile. Yo lo agradezco.

    Gracias a que mis amigos y mi familia no me han dicho lo que a mí me hubiera gustado escuchar, hoy estoy aquí, y si soy como soy, se lo debo a esos zarandeos.

    Por supuesto que la vida no es una cuestión de elegir. Pero si podemos hacer por cambiar el rumbo para mejorar algunas cosas. ¡Y no te estoy recordando nada Eh!

    "También es mejor no enfermar, tener dinero, follar mucho"
    Dinero lo necesario para cubrir gatos. Folla aquí si te doy la razón, esto es muy sano para no deprimirse. Y no enfermar, a veces lo tenemos en nuestras manos, otras no se puede controlar.

    ResponderEliminar
  8. Ya sé que no me has llamado imbécil. Por eso no he dicho que me hayas llamado imbécil, sino otra cosa, que repetiría, pero ya le he puesto y no es cosa de saturar el hiperespacio internéstico con repeticiones y repeticiones.

    Efectivamente vemos las cosas de forma diferente, es un hecho.

    Y que tengas tu filosofía vital me parece una cosa estupenda. Pero si vas a contarla con tanto detalle ¡hazte un blog! :P

    Es divertido ^_^

    ResponderEliminar
  9. De momneto me apetece visitar el tuyo. ¡Claro con tu permiso!Y si puedo escribir, escribo, y si no, me lo dices y sin ningún problema, paso a ser lectora. ^ _ ^

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.