6.7.08

ikea vs alfredo landa

Fue una de estas noches en las que en cuanto uno se descuida las botellas de tequila se le meten en el estómago y los sofás ajenos le inducen a uno al sueño. Dándonos cuenta de la trampa de bostezos que la noche tendía sobre nosotros, la Muchacha y yo decidimos huir de la fiesta a la francesa, sin decirle nada a nadie. Como dos aplicados espectadores de cine de intrigas nos deslizamos como sombras invisibles por los pasillos y las habitaciones, sin que nadie se diese cuenta de nuestras cortas y ágiles carreritas y nuestros gestos de comando infiltrado (ya es normal que se nos de bien). Todo fue de maravilla hasta llegar a la puerta de la vivienda y abrirla sintiéndonos vencedores y ver que en rellano había un retén de guardia que se empeñó en hablar con nosotros y en decir el estilo de cosas que siempre se dice en esos casos. Pasado el susto la Muchacha y yo optamos con la carga frontal, respondiendo "sí, sí, no, no, la, la" a todo lo que nos decían más por necesidad que por indiferencia. Por necesidad porque a mí ya me había dado por responderle a la gente "¡estás usando otra vez al Arte como un medio, no como un fin!" (tres veces creo que llegue a decir eso). Por necesidad porque la Muchacha aguantaba en la garganta revelaciones que sólo esperaban a poder ser dichas y cuyo lugar no era ese.

Así que huimos escaleras abajo y salimos a la calle abarrotada. Como eran las fiestas del Orgullo Gay, mi intuición detectivesca estuvo funcionando a pleno rendimiento un rato. Pero cuando llegamos a las calles menos transitadas la Muchacha comenzó a soltar una diatriba indignada contra el último premiado con el Príncipe Viana de Cultura, que no fue otro que Alfredo Landa.

-Porque Alfredo Landa es el culpable de que a todos los españoles os gusten las suecas -dijo, agitando furiosa mi dedo ante mis ojos, porque cuando se indigna, en vez de agitar su dedo agita el mío, cosas entrañables que tiene-. ¡Que sí que sí! ¡Que si no de qué os iban a gustar las rubias!

-Pero corazón -protestaba yo-. Si tú eres rubia.

-¡Infiltrada! Yo estoy con las morenas a las que tanto daño ha hecho Alfredo Landa.

-Y Alfredo Landa, que en paz descanse, hizo más cosas aparte de proselitismo sueco. Hizo una serie sobre un gasolinero que gritaba mucho cuando la gente se follaba a su hija, ¿no?

-¿Que en paz descanse? Si está vivo.

-¿Ah sí? Bueno, pero estará mayor, espero que a estas horas esté descansando tranquilo, que es tarde, y a ciertas edades hay que cuidarse. Y además tú a mí no me gustas porque seas rubia. Me gustas porque... -seguí protestando yo, y luego dije esa clase de cosas que uno piensa y que suelen terminar con un atropello mutuo y una tregua en un portal donde dar rienda suelta al lenguaje no verbal. Seguimos caminando y ella terminó de contarme su moreno secreto.

-Ahora que bien empleado os lo tenéis. Porque tengo que confesarte que soy, en realidad, la propietaria de Ikea, y que creé la compañía para arruinar a todas las tiendas de muebles de la carretera de Andalucía, como venganza en nombre de las rubias.

-¿Eres la dueña de Ikea? -yo siempre supe que estaba pegando el pelotazo de mi vida con la Muchacha.

-Claro que sí. Y ¿no queríais a Suecia? Pues toma Suecia. ¿Dónde quedan Mercamueble, Mueblesur, Masmueble e Hipermueble, ¿eh?

-¿En serio eres la dueña de Ikea?

-Claro que sí. Mira, me sé los nombres de todos sus tornillos. El glorifondi, el postriscostris, el lipolopi, el turiruro, el gflundungo.

-Eres la dueña de Ikea -admití yo, convencido por el despliegue.

-Y vosotros, españolitos adoradores de rubias os habéis quedado sin tiendas de muebles, por hacerle caso a un tío bajito y feo que hacía pelis cutres, al que le han dado un premio de cultura.

Luego llegamos al palacete, subimos los puentes levadizos, bajamos los fosos y trepamos a lo alto de su torreón. Y apagamos las luces y te prometo que ahí, en la oscuridad de la noche madrileña, el pelo de la Muchacha ¡pareció moreno!, y yo me asuste, no mucho, pero me asusté un poco, que para algo es uno un poco cobarde, y luego tuve que fingir una excusa, dar una luz un momento y ver que no, que el pelo de la Muchacha seguía siendo el mismo, y ya me quedé tranquilo sabiendo que sí, que soy un privilegiado, que salgo con una rubia, y sobre todo que Alfredo Landa, que en paz descanse, estaría orgulloso de mí.

12 comentarios:

  1. qué historia tan tierna...
    casi lloro.
    Los tornillos de ikea parecen las palabras del antispam

    dkpioscf

    ResponderEliminar
  2. Ya noté yo algo raro, ya, como de huida, diría. (jiji)

    Pero anda que huir así para debatir sobre Alfredo Landa...

    Y me pregunto: ¿seré yo también una rubia infiltrada?¿Mi alma es rubia o morena?

    Por cierto, a mi la Muchacha - ese personaje de ficción - me parece cada día más rubia. ¿Será el verano?¿O el retoque de mechas? umm

    Por cierto, ya que tienes mano, me haría falta una arandela Gnorr para el mueble Trisken. Cambio por tornillos Floki que me sobraron de montar no se qué.

    Y pa mi que eso de las rubias es un mito...porque yo no me como una rosca, oyes. ;))

    bss

    ResponderEliminar
  3. Es que son los caballeros los que las prefieren rubias, y de esos ya no quedan, etdn.

    ResponderEliminar
  4. 'vente a alemania, pepe' es un gran clásico, sobre todo en algunas familias, pero claro, otra vez las pinches güeras oralemanas...

    ji

    cuánto tequiloa derramado por la red, espero que no haya macs en la costa, o que sólo estén en la costa...

    ResponderEliminar
  5. Las rubias triunfan más porque son como los gusiluz que brillan (en la oscuridad) más cuando les da el sol y claro, ¿a dónde vamos nosotros, pobres pececillos, atraídos por tanta luz?

    ResponderEliminar
  6. bueno...yo que no soy especialmente adoradora de las suecas, estoy enganchada a H&M...supongo que de eso Alfredo Landa tambien tiene la culpa...

    aunque debo decir que hay suecas morenas y esas son las peores de todas...

    besos

    ResponderEliminar
  7. Buenas.

    Me presentaré, me llamo Ruidoperro Glez y no, no soy pariente del poeta escritor. El motivo de este comentario es que desde hace lustros soy coleccionista de tornillos de ikea, y sólo me faltan dos para completar mi gloriosa colección. Estoy hablando de los míticos TORIPECA y CANDEPOLA NAR. Adjuntaría fotos si pudiera, pero dicen los entendidos que nadie los ha visto jamás.

    Visto que usted se maneja a la perfección con las altas esferas suecas, he pensado que quizá podría ayudarme en mi cruzada acumulativa.

    Por lo demás, un blog estupendo, oiga, he llegado a él gracias al colchón volador y puede estar seguro de que volveré.

    Sin otro particular, hasta otra.

    ResponderEliminar
  8. Por riguroso orden de aparición,

    Martín, tiernísima. Tiernaria. Tiernacular. Y no conozco los nombres reales del tornillario ikeril, pero te creo, te creo.

    ETDN, huimos porque somos libres y porque pudimos huir. Pero eh, no, espera, no huimos: sólo nos fuimos. Nos fuimos porque somos libres, y porque podemos huir. Digo irnos. Y dice la Muchacha que te diga que la última vez que se echó unas levíiiisimas mechas fue en enero. Y me lo ha dicho con cara de malas pulgas, advierto.

    Nán, ¿¡me está usted llamando caballero!? Cuidado con eso, ¿eh?

    Aroa, clásicos, clásicos. Qué son los clásicos. Son cosas caras y viejas, ¿no?, de gasolina, sin airbag ni nada. ¿No? Y los macs ¿son los de Apple? Porque si lo son muy muy cerca de la playa no los veo yo. Por la tierra y la humedad y la salitre y tal. Aunque es Apple. Como los haga con el blindaje de mi ipod, pueden ser hasta sumergibles. No sé. Me confunde tu entrada. Ji ji.

    Konrad, eso sí que es poético y bonito. Si alguna vez te encuentro, te mato y me como tu corazón será para poder pensar cosas tan bellas. En cuanto le de a enviar me voy corriendo a llamarle gusilud a la Muchacha.

    María, algo hoy, anoche. Desde aquí, mi solidaridad. ¿Y esto, dices? Nada nada, cógelo. La tarjeta de unos amigos. Les llamas, les dices quién, les dices qué, que si las rodillas, que si un atropello, y ellos ponen justicia poética a bajo precio. De nada, de nada.

    Y Ruidoperro, bienvenido a esta mi humilde cama sin hacer. No se presente, no se presente; ya lo hace blogger por usted. Y blogger dice que a usted le gustan Explosions In The Sky y Roberto Bolaño. Así que me caería usted bien incluso aunque no viniese desde el colchón volador, blog que, por otra parte, también es causa suficiente para caer bien.

    Respecto a lo de los tornillos, yo, como en tantas cosas, soy un ignorante total del tema. Pero le haré fotos a mi colección de tornillos, quien sabe qué puede haber ahí.

    ResponderEliminar
  9. Bueno, bueno, gracias por lo que me toca...

    qué majos los dos.

    En lo que respecta a las rubias, yo un día me teñí de rubia. Era un tinte que se llamaba "Rubio Sahara". Cuando me sequé el pelo me dio tanta vergüenza (vergüenza que, sin embargo y no entiendo por qué no me entró con el verde) que fui corriendo al súper y me compré un castaño Country Colors de nombre "tronco de arce" o algo por el estilo.

    Me voy, que ludo quiere una cerveza. Y yo más.

    ResponderEliminar
  10. ¿Majos? Os tenemos a todos engañados. Somos perversisisísimos. Pero lo disimulamos muy bien.

    ¿Verde? ¿Vergüenza? Hmmm. Yo es que siempre tuve claro que si algún día me teñía el pelo sería de negro, y poco se notaría. Pero yo eso de los Rollings lo tengo bien aprendido: Si se va a pintar, paint it black.

    Y salud.

    ResponderEliminar
  11. Nunca habia escuchado nada sobre los topicos de las suecas tan bueno. Felicidades.

    ResponderEliminar
  12. Muchas gracias, Illana, y bienvenida a mi idapinceario. El mueblebar estaba por el fondo, la última vez que lo vi.

    ResponderEliminar

Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.