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14.5.11

doble mudanza

Edit 5/4/2016: nada de lo que sigue tiene ya sentido (por no hablar de que las direcciones a las que apuntan ya ni siquiera existen).

¡Sea pues oficial!

Me queda un montón de cambios que hacer, pero como probablemente no terminen jamás, voy a ir haciendo oficial el traslado de mi blog y mi fotoblog. Actualicen sus suscriptores y sus enlaces, damas y caballeros. A partir de ahora estoy aquí:

Fotografiando >> http://www.davidruiz.eu
Escribiendo >> http://www.davidruiz.eu/blog

¿Y por qué el cambio de fotoblog? Ya dije: porque se me está comiendo el spam, y eso no me gusta. Además, y también, porque ya había como 2000 fotos subidas, de las cuales me gustaban bastante pocas. Así que es una manera como cualquier otra de hacer una purga.

¿Y por qué el cambio de blog? Pues porque ya no escribo, y probablemente la euforia del cambio de enlace me destapone los dedos. También porque este blog no va a ninguna parte, mientras que el nuevo, al menos por ahora, nace con un propósito que no voy a decir todavía. También porque pretendo ponerme muchísimo más pesado con ciertos temas. También porque esta semana Google se cayó y tener una tecnología (Wordpress) y unos recursos (el espacio web) y no utilizarlos es como comer carne cruda teniendo sartenes.

Esta semana, por ejemplo, se nos cayó Blogspot (tentado he estado de decir "halaaa, y yo que había escritooo"). A mí eso ya no me pasa: la próxima vez que caigáis, yo me reiré desde el remoto hosting holandés en el que estoy. La próxima vez que caiga, bueno, lo haré yo solo, y sabiendo que hay copias de las bases de datos y esas cosas.

Existía la posibilidad, por cierto, de recuperar todo este blog y embutirlo entero en el nuevo. No lo he hecho por dos razones: primera, porque mis necesidades de cambio de enfoque se verían frustradas (¿cómo podría con todo lo demás detrás, tras la reiteración del clic en "post anterior"?). Segundo, claro, por la pereza. En cualquier caso este blog ni va a borrarse ni va a desaparecer. Quede aquí como archivo. Quede aquí como rastro de una etapa que fue desde la solemne estupidez tenebrista del comienzo a esta solemne estupidez pachorra que me emponzoña ahora. Y que nadie se sienta triste por el cambio. Siempre, o bueno, a veces, he cambiado antes de tema. La diferencia es que ahora, simplemente, la URL será otra. Pero el idiota subyacente sigo siendo yo. Y allí os espero, a quienes no estés justificadísimanente hartos a estas alturas del tiempo.

20.12.07

el olimpo en llamas

Resulta que la muchacha tiene un trabajo que consiste, por lo que he comprendido, en ir a la sierra a ver si nieva o en indagar sobre el lado siniestro del mundo de la chirigota a altas horas de la madrugada, desde el cuál, como tiene el oído fino y es mujer perspicaz, se entera de cosas que de vez en cuando, por darme envidia, me cuenta.

–Se ha quemado el Olimpo –me dijo el otro día.

Y me contó que el olimpo era el lugar favorito de un profesor suyo de filosofía, cuyo nombre, que es Joserra, me empeño en olvidar (ahora es que acabo de preguntárselo, por centésimo septuagésimo novena vez), adepto a las camisetas imperio y propenso a sospechosas manchas. Yo inmediatamente le imaginé como un romántico enamorado de la mitología y la cultura griegas, probablemente un feliz y de sexualidad alegremente reprimida que sabría recitar de memoria eso de “dime Zenón, qué piensas tú: ¿El Ser es, y el No Ser no es, o el No Ser no es y el Ser…?”, y en fin, demás vainas a las que los griegos, que como todos sabemos tenían yogures pero no televisión, eran propensos cuando se hartaban de tomar el sol en sus paradisíacas playas.

Le imaginé resentido por algún desengaño, roto por algún drama, desatendido en lo más negro de una tragedia renegando de sus dioses paganos, yendo a buscarles y prendiéndoles fuego al garito, un Nietzsche retroactivo.

Pero no. Resulta que el Olimpo es un burdel de la N-VI, que se quemó el día de mi cumpleaños a las 8 de la mañana. En mitad de una helada de espanto, la gente que allí había, unas cuarenta personas, salió pitando de allí a pasar frío en la escarcha, hasta que llegó la Guardia Civil, y se los llevó a todos al cuartelillo porque se estaban quedando pajaritos.

A mí la idea de que un lunes a primera hora haya decenas de personas en un burdel me llena de optimismo, creo que porque les veo gente que tiene muy claro cómo empezar con buen pie la semana. Pero no me duran mucho los sentimientos nobles, porque luego viene la imagen de las cuarenta personas desnudas, envueltas en mantas de la Guardia Civil, atestando el cuartelillo e hinchándose a café caliente mientras piensan cómo diablos le van a explicar luego a la parienta, e casa, por que llegan sin ropa, con una manta encima y las cejas chamuscadas, y me río, me río, qué le voy a hacer.

Y luego abrazo a la muchacha, le doy las gracias por contarme historias tan divertidas y esgrimo mi sonrisa de idiota, porque en el fondo siempre he sido un tipo educado.

17.12.07

y la verdad os hará libres...



...al menos para chismorrear con algo de conocimiento de causa.

Hoy, entre otras cosas, como trabajar, lo cuál ha incuido buscar muchas palabras insultantes que empezasen por zeta (Satán nos pide cosas misteriosas) he estado indagando en los múltiples significados del verbo conocer, que los tiene a patadas; según la RAE, y no pongo link porque hacer click en él sería hacerte leer doble, significa averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas, o entender, advertir, saber, echar de ver, o percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él, o tener trato y comunicación con alguien, o experimentar, sentir, o tener relaciones sexuales con alguien, o confesar los delitos o pecados, o mostrar agradecimiento, o entender en un asunto con facultad legítima para ello, o juzgarse justamente. Y siendo más o menos imaginativo con cada definición, excepto tal vez con la última (que no veo cómo cogerla de forma que resulte compatible con la baja estima que, a pesar de lo que aparento en este blog, me tengo a mí mismo), puedo decir, entendiendo la palabra como te de la gana entenderla, que he conocido a una muchacha.

Estos últimos días, entre otras cosas, he estado dedicándome a conciencia a completar la lista de posibles significados como quien rellena un cartoncillo del bingo y en fin, que si no Bingo, porque ya digo que alguna definición es, aceptémoslo, rara de narices, ha dado para gritar ¡línea! un porrón de veces, y hasta me ha sobrado tiempo para realizar algunos experimentos como el comprobar, vigilante hasta donde el sueño me permitía, que la muchacha en cuestión no se convertía en algún bicho siniestro cuando bebía pasada la medianoche (ah, los Gremlins. Hay que ser precavidos) o se transformaba en una señorita verdosa de dientes afilados y risita histérica y desconcertante (no sea que Conan el Bárbaro y yo fuésemos a compartir más cosas aparte de los bíceps). Y no. Podría parecer desilusionante, porque cualquiera de esas dos cosas u otras sorprendentes transformaciones que pudiesen haberse dado fuera de catálogo habrían sido un manantial inagotable de batallitas para contar entre copa y copa por los siglos de los siglos, pero la verdad es que la imagen que compone la muchacha cuando amanece y la primera luz gris de un sábado le pinta el pelo de plata borra por sí sola el deseo de encontrarse con licantropías nocturnas. Uno mira, así tan de cerca, con tanto cuidado, y se descubre pensando ay virgencita, que se quede como está.

A la muchacha le gustan las frases como esa, esas referencias religiosas que supongo que en labios de un ateo recalcitrante (no sé si he escrito bien esa palabra. Pese a quererla con pasión, creo que es la primera vez en mi vida que la uso. Debía estar reservándose para una ocasión así, supongo) quedan un tanto pintorescas. Ya se estuvo riendo un buen rato, ya, de mi "madre del amor hermoso", y de mi historia de cómo nunca llamé puta a la Virgen. Que no es que tenga que ver, en rigor, con las citas bíblicas, pero qué más da.

Y a la muchacha le gusta ir durmiéndose poco a poco para, súbitamente y cuando uno empieza a hacer lo propio, volver a la vigilia con un fervor novelesco de lo más tierno para compartir, a voces, el sueño que acababa apenas de comenzar a esbozarse en su linda cabecita soñolienta. Así, he descubierto que la muchacha acostumbra a soñar con asesinatos y mutilaciones, lo cuál le hace sufrir mucho porque luego no sabe qué hacer con los cadáveres.

Yo, cuando me lo contó y se me pasó el susto (no por el sueño, que veo con la estupidez adoradora de quien está en esta situación, claro, sino por la sorpresa del comentario), sonrío y la abrazo y pienso que tenemos que ver juntos Dexter y Snatch: Cerdos y Diamantes, y que así la próxima vez que sueñe silbará, durmiendo o despierta, y yo acudiré raudo y veloz para colaborar en el traslado de los cadáveres, y luego nos iremos juntos a buscar unos cuantos cerdos hambrientos y después al cine, o a tomar un café, o a asistir a una de sus sesiones de patinaje artístico urbano.

Además tiene, que le haya contado por ahora, doce millones de sonrisas distintas, misteriosas y deslumbrantes, y el pelo más bonito del mundo, y cuando dice mi nombre le incluye un montón de íes de propina y sonríe con alguno de sus doce millones de sonrisas. Yo me deshago, naturalmente, y formo en el suelo un charquito ronroneante en el que ella chapotea toda risa y todo juego.

20.11.07

bolsa de empleo

Por probar...

Al hilo de lo que decía el otro día, no es la primera vez que me da por morirme de envidia y por pensar que es una lástima que nadie se preste a hacerme de modelo para unas cuantas fotos de desnudos, así que este sábado, demostrando lo bobo que soy, tuvieron que darme la idea Juanito y Vero entre copa y copa a los diez segundos de conocer este sueño mío, que ya me vale esta manía de no ver nunca lo obvio: ¿Y por qué no pregunto si alguien se presta?

Así que aquí va mi oferta de trabajo malamente retribuida: fotógrafo no profesional, amateur pero de buen hacer (en estas cosas, como en los curriculums, siempre se miente) y deseoso de explorar nuevos campos artísticos que mezclen dos de sus tres grandes pasiones busca mujer desinhibida y voluntariosa para que le ayude, como modelo, en una serie de fotografías de desnudos.

Se promete exquisita amabilidad en el trato, la calefacción bien alta, la palabra de honor del autor de que la cosa será privada y honestísima y el mayor empeño del mundo en sacar a la modelo guapísima. La única pega, y odio ser honesto pero el que avisa no es traidor, llegará cuando al fotografo le de por incluir la pasión que completa su santísima trinidad y ponga música insoportable.

Volumen de la misma y salario a convenir, aunque esto último el autor probablemente pretenda pagarlo a base de invitaciones a café.

Se ruega a cualquier posible candidata que antes de negarse con comprensible rotundidad se de una vuelta por el portafolio del fotografo, a ver qué le parece que podría hacer con ella.

Razón aquí.

31.10.07

la sentencia del 11-M

Hoy es uno de esos días en los que a uno se lo lleva por delante la realidad: Imposible dedicar hoy el día a mis filosofías ateas, imposible incluso dedicarlo al dulce sonido de los cañones de la victoria en la madrugada, genial música nocturna. Mientras escribo esto están leyendo la sentencia del juicio del 11-M, que si alguien lee esto rápido puede seguir probablemente en cualquier web de radios o televisiones (yo estoy escuchándolo rebotado de TVE en la web de Público).



Después de un juicio eterno y del espectáculo dantesco de los abogados de la AVT defendiendo a los terroristas por no ser etarras (!), después de la infinidad de agujerologías y barrabasadas de los llamados peones negros, por fin sale esta sentencia que va a decir lo que todos sabemos. Efectivamente la sentencia, según la escucho, está construyendo la narración según ya sabíamos que ocurrió; Cómo se compraron los explosivos, quién los compró y a quién (van por esa parte, ahora), solo que añadiendo que se considera probado y por qué, y qué se dijo y ha quedado probado como falso. Y así cuando termine, efectivamente, tendremos lo que sabíamos que íbamos a tener, lo que a pesar de LibertadDigital, el PP y demás, ya sabemos.

El problema es que también sabemos qué van a decir ellos, después. Si hasta ahora les importó un pimiento la verdad, la realidad y lo ocurrido, ¿para qué van a empezar ahora? Lo único que va a ser divertido, si uno logra ponerse tan cínico, va a ser y ya viene siendo la actitud del PP al respecto: Estos días ya han estado diciendo que ellos nunca jamás utilizaron el 11-M con fines electoralistas y que jamás de los jamases intentaron llevar la investigación por los convenientes cerros de Úbeda que vienen muy bien para perderse cuando a uno no le conviene que lo encuentren.

Pero el mayor problema, para mí, va a ser que Acebes, Zaplana, Aznar y demás gente que en su día nos engañaron y nos mintieron, cuando eran nuestros gobernantes, para poder seguir siéndolo, para poder utilizar una masacre brutal y terrible que era consecuencia directa de su empeño en participar en una guerra que nosotros, el pueblo y sus amos, que para algo son políticos en democracia, ni quisimos ni buscamos y a la que nos opusimos con todo lo que teníamos, y convertirla en su baza segura del terrorismo vasco, con la consiguiente mayoría absoluta. ¿Hay alguna diferencia entre una dictadura y una democracia en la que el partido gobernante miente y engaña para conseguir el poder y luego, es de suponer, planea falsear la investigación del mayor atentado terrosista de la historia de un país para que cuadre con sus fantasías necesarias? ¿Por qué esa gente sigue viviendo en sus casas y no, como deberían, entre rejas?

O tal vez el mayor problema es que a día de ayer una tercera parte de los votantes del PP seguían creyendo que ETA está detrás del 11-M. Que los políticos mientan y engañen para permanecer o conseguir el poder, para perpetuarse en él y para obtener mayor control de nosotros es reprobable por lo que tiene de perverso, de zafio, de vil y de miserable, pero que haya gente que les siga el juego, que se crea sus mentiras a pesar de las evidencias, que acepten vivir en el mundo de fantasía que el PP necesita y construye para poder seguir llamándose partido político y no, directamente, organización criminal, que haya gente tan estúpida o (porque estúpidos hay, obviamente, en cualquier partido) tan dispuesta a ser estúpida, tan dispuesta a ignorar la realidad, es simplemente deprimente. ¿Esa gente pertenece a mi especie?

En fin. Habrá que intentar mirarlo por el lado positivo y ver que a pesar de toda la basura informativa emitida por el PP y sus afines dos terceras partes de sus votantes saben, aceptan y admiten que les mintieron.

Para los otros, para ese tercio de fanáticos, va dedicada la canción de hoy:



edit: ¡El Egipcio absuelto! O_O Y todos los asturianos menos Trashorras, por falta de pruebas, si no he entendido mal... Trashorras condenado a 39.000 años de cárcel y otros dos. Las autorías intelectuales quedan sin probar. En fin.

edit 2: añadiendo el vídeo.

26.10.07

susceptibilidad vs televisión



Escribía no hace mucho Hernán Casciari, mi gurú televisivo, sobre cómo la estupidez de cualquier colectivo es capaz de conseguir que quiten un anuncio de la televisión porque alguien lo ve, termina ofendidísimo, se queja y las televisiones retiran el anuncio en cuestión, y sigue avanzando el contador de gilipollismo. ¿Has visto el anuncio ese de esa hamburguesería del pollo que rescata un gatito, y la voz en off te vende un pollo dulce, y el pollo tira el gatito a la basura, y la voz en off te dice que el pollo también lo hay amargo? Espero que sí, porque en YouTube mis torpes tentativas no lo han encontrado. En fin, graciosísimo e ingenioso el anuncio, estrenado hace bien poco, y hoy ya los periódicos recogían que se ha quejado la organización correctísima de turno, que quiere mucho a los animalillos y dice que el anuncio promueve su maltrato, como si a mí, después de haberme reído con el anuncio, fuese a darme ganas de ir por ahí buscando gatos para tirarlos a contenedores de basura.

En fin, la gente es estúpida, bienintencionada pero estúpida, y estas cosas pasan. Aunque luego seamos tan hipócritas por decir que hay que ver los yanquis, que sale en la Superbowl Janet Jackson enseñando un pecho y montan un circo de escándalo y todos nos llevamos las manos a la cabeza y les llamamos imbéciles puritanos, y luego pasan cosas como estas todos los días en la publicidad (y pasan todos los días: Pulsa en el link del principio de este post, y podrás ver diez ejemplos, para empezar, de anuncios inquisicionados) y nadie dice mu.

Pues qué cojones: Mu. Mu. ¡MU!

Es muy bonito pensar que la gente de allí es así y la de allá es asá y en cambio nosotros ya ves, tan magníficos y tan estupendos, pero no es nada difícil romper esa estúpida pompa de jabón. Basta con recurrir a la tele y a la tele de los que no tenemos tele pero tenemos esto, un ordenador, que podemos usar para ver la tele. Basta con comparar alguna manifestación de nuestra cultura, tan magnífica y tan estupenda, con la de esos paletos cerriles que a la que pueden censuran un pecho. Porque según he leído la noticia mi mente, bobalicona y asociativa como buena mente matemática, y obsesa como parte mía que es, ha pensado en lo que últimamente trago a palo seco y sin moderación, es decir, en series de televisión, que al fin y al cabo, al ir dirigidas a una cierta sociedad son, como producto de las mismas y en cierta manera, un espejo de esa cierta sociedad.

Así, la última serie que me tiene enganchadísimo es Californication, con mi tocayo el señor David Duchovny haciendo de Hank Moody, un escritor que comparte nombre de pila con el alter-ego literario de Charles Bukowski y nombres de libros con Slayer (que como buen friqui que es uno no puede dejar de levantar una ceja cuando ve que los libros publicados por el genial señor Moody se llaman God Hates Us All, South of Heaven y Seasons in the Abyss, discos todos ellos de ese grupo, Slayer, y obras maestras los dos segundos). Pongamos esa serie, que habla de la vida de un escritor amargado y seductor que se pasa el día frustradísimo por no poder escribir, follándose a todo lo que se mueve e intentando, por el camino, recuperar a su ex-mujer y a su hija, y pongamos por otro a Los Hombres de Paco, producto ibérico que habla de las supuestamente divertidas peripecias de unos policías patosos, supuestamente entrañables.

Dirás, con razón, que no hay comparación, que las tramas no tienen nada que ver. Pero sí las subtramas. En Californication hay una menor, y también en Los Hombres de Paco. Y en Californication la menor en cuestión sale desnuda en un plano memorable, y el bueno de Hank, sistemático como es con sus principios, se la tira sin ningún miramiento y ya luego, cuando se entera de su edad, viene lo que viene, que es él preocupadísimo y esquivo, y ella tratando de reincidir a toda costa, y todo el asunto se trata de frente, con honestidad, sin miramientos y yendo al grano, y todo es sincero, creíble y realista, con un par. Mientras tanto, a este lado del Atlántico, nuestro país desacomplejado y moderno presenta una menor que coquetea con un adulto durante una infinidad de capítulos en los que tropiezan con mil tabúes y mil neuras hasta que la serie, malherida por una vil trama secundaria, degenera en un miserable culebron en modo pause hasta que la menor pase la barrera de los dieciocho y ya que los guionistas piensen qué hacer después que quedan capítulos para rato. Y mientras tanto todo es bucólico y todo es cogidísimo con las pinzas del temor, del tabú y del terreno minado del qué dirán.

En fin. Sostenemos, desde nuestras libres mentes llenas hasta arriba de prejuicios, que los americanos son bobos, ignorantes, incultos, gilipollas y estúpidos, mientras que nosotros somos listos, simpáticos, dicharacheros y aunque seamos más bajitos somos más guapos, como si mi diosa Scarlett Johansson fuese oriunda de San Sebastián de los Reyes. Sostenemos eso igual que creemos, y generalizo porque a mí estas cosas no me incluyen, aunque alguna habrá que sí porque humanos somos y en el camino nos encontraremos etc etc, igual que creemos, decía, en los horóscopos, en que la gente del Barça es mezquina, y demás prejuicios que, como son nuestros, no llamamos prejuicios. Cuando en realidad somos tan estúpidos y tan gilipollas como los yanquis, inexistentes y caricaturescos, de los que nos reímos. Basta ver alguna serie de calidad de allí para sentirlo, para notar el vértigo de la audacia, de la falta de complejos. Basta ver un capítulo de Weeds, de Californication, de Los Soprano. Basta ver cómo How I Met Your Mother coquetea con el consumo de marihuana, si puedo añadir esto después de haber mencionado a Weeds. Basta ver una temporada de cualquiera de esas series para luego poner la televisión aquí y saber que por mucho que hayamos salido del franquismo, que por mucho que seamos estupendísimos europeos que se oponen a las guerras imperialistas, seguimos siendo los mismos paletos que éramos hace cincuenta años.

Los mismos que seguiremos siendo, dentro de cincuenta años, si seguimos permitiendo la estupidez y la insultante falta de sentido del humor que demuestran esas gentes bienintencionadas y disfuncionales que ven un auncio de hamburguesas donde un tipo disfrazado de pollo intenta hacer un chiste y ellos leen un alegato al genocidio gatuno.

¡País!

Y luego querrá Rajoy que me sienta orgulloso de pertenecer a él.

20.7.07

y 3 de 3: Les Luthiers

Y ya termino y dejo entretenimiento para quien tenga que sufrir el fin de semana en Madrid. En lo musical, una copia del cd que va a adornar el viaje de ida y vuelta al pueblo (o que lo adornaría si aquí mi pasajera favorita no fuese una fascista en lo musical), este que se llama km. 96.2. Y no, no es todo death metal, y sí, yo creo que es un disco estupendo para viajar en coche. Es raro. Es alegre. Y tiene canciones estupendas. Confía en mí que hace siglos se me daba bien grabar recopilaciones.

Y volviendo a los premios, esta mañana me he despertado leyendo que a Les Luthiers les han dado la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica.

Y yo tenía que felicitarles al respecto. Y aprovechar la excusa para...



¡Feliz fin de semana!

16.7.07

la televisión



Como todo el mundo sabe, de un tiempo a esta parte yo ya no estoy sometido a los efluvios hertzianos de esa cosa que es como un ordenador pero sin ratón y con un teclado pequeñito por la que habitualmente sólo pueden verse las cosas que una serie de señores deciden echar, regadas por la publicidad que otros señores que pagan con la esperanza de que tú veas ahí sus productos o sus servicios y vayas enloquecida a hacerte una cuenta en Ing Direct, a comprarte un Audi, y en fin, a hacer más cosas que, no es broma, ya ni recuerdo (vale, no es que esté haciendo mucho esfuerzo, pero el rumor de fondo de la memoria me dice que por lo que la niebla de la amnesia deja distinguir en el pasado tampoco merece ese esfuerzo), televisión, creo que lo llamaban. Sí, televisión, eso era.

No es que haya completado mi evolución al estado evolutivo siguiente, el punpismo, y la haya tirado a la basura, no: Esto viene de antes, y es, dicho en versión corta, que un día yo tenía tele y al día siguiente ya no la tenía. Vamos, que no fue decisión mía, sino cosas que pasan. Y bueno. Yo soy un tipo estupendo cuando se trata de verme privado de alguna comodidad. Por ejemplo, soy capaz de vivir indefinidamente sin un grato afeitado, o de prescindir alegremente de la felicidad que produce una habitación ordenada. Así que mientras tenía ordenador no lo llevé mal. Los tiempos duros vinieron cuando, además, tenía jodido el ordenador este desde el que te escribo (y cuyo teclado besuqueo: ¡ven aquí bonito! Mua, mua, mua). En general, siempre he opinado que donde esté un ordenador, con el vasto mundo conectado a él que se quite la televisión. Es más, incluso cuando el vasto mundo no me tiende un cable o unas ondas a las que encaramar el wifi, también suelo preferirlo, porque el ordenador es una máquina valiosísima que vale para todo, y es equipo de música, reproductor de video, máquina de escribir, consola de juegos (aunque circunstancialmente sólo tenga uno instalado y en uso, je) y sobre todo y a la vista de la partición de los discos duros un laboratorio de revelado (¡mua, mua, mua, mua! ¡Te quiero! Al final me electrocuto, verás).

Pero hay momentos en los que realmente no poder ver la tele se hace duro. Digamos, por ejemplo, que resulta que uno se entera de que el Madrid ha ganado, porque claro, se puede escuchar la radio aquí sin mayor problema, y hablan de un golazo que todas las televisiones se van a hinchar a repetir en los telediarios. Uno corre el riesgo de perdérselo. Pero para eso el buen dios de internet inventó YouTube, naturalmente. Y ahora digamos que uno es un fanático de, no sé, digamos House. Así me he pasado la primavera dedicando la noche de los martes a hacer visitas a padres o amigos que tuviesen una televisión y que me hiciesen un hueco en un sofá. Lo cuál, en realidad, ha sido una forma estupenda de pasar más tiempo con la gente que quiero.

Total, que no la he echado demasiado de menos, excepto por el asuntillo de la Fórmula 1 que aún tengo que resolver pero que como cae en domingo no suele ser problema y el de los partidos de Copa de Europa que, de todas formas, siempre han sido la excusa para ver al bueno del Miguel, como lo era cuando vivía en Leganés. Y entre una cosa y otra, han ido pasando los meses sin que me haya comprado una tele, a pesar de que valgan poquísimo y a pesar de que hayan llegado las rebajas.

Y de todas formas habría calamidades de las que la televisión no podría haberme librado. Digamos que justo el día del último capítulo de la temporada de House coincide con el inicio de las vacaciones, digamos que esa noche no sólo no vas a tener tele sino que vas a estar a 800 kilómetros de las de las casas de acogida habituales. Y es entonces cuando uno termina rindiéndose al poder del ordenador. Hoy venía yo a casa con la sana intención de ponerme a buscar ese último capítulo con la mula, para verlo una tarde de estas, y por culpa de un par de rebotes al azar he terminado en Espoiler, el blog de Hernán Casciari dedicado a la televisión. Pero lo más gracioso es que he llegado cuando NO estaba buscando nada sobre la televisión. En cualquier caso me he pasado la tarde leyendo los blogs del buen hombre, leyendo sobre la televisión en un blog que hace apología de la televisión a la carta: Busca lo que te gusta, bájatelo y disfrútalo. Y a ello me he puesto.

Así que nada, en lo que dura una canción se ha bajado el último capítulo de House. Ya sé cómo termina la tercera temporada, igual que sé que probablemente no vaya a ver la cuarta por ningún canal de televisión. Ya sé, también, que a partir de ahora voy, de hecho, a ver más televisión que antes, por culpa del inmenso Hernán, que me ha recordado lo mucho que me gustaba Six Feet Under, o que siempre quise ver Los Soprano, o me ha despertado el gusanillo con The Wire. Y eso en un rato de lectura, en un rato de inspiración. Así que ahora corre más prisa un disco duro externo que una televisión, que al fin y al cabo va a terminar viniendo, cuando venga, para ir guardándole un hueco a la consola, si es que al final algún día sucumbo al capricho y me compro una, si es que consigo convencerme de que lo voy a pasar mejor o me va a dar tiempo a estar ahí matando, atropellando o lo que se tercie en vez de aquí leyendo blogs, trasteando con fotos, buscando, encontrando, viendo, escuchando...

Hernán lo pone complicado, escribiendo en su otro blog (el suyo suyo, digamos) maravillas como ésta (o cualquier otra de las que tiene en ese blog que se ha hecho en una tarde un sitio de visita imprescindible).

Vivimos tiempos fascinantes. Gracias a maquinitas como esta (mua, mua. En serio, estoy dejando el teclado perdidito de babas).

14.7.07

lo sorprendente

A día de hoy extrañarse es tarea complicada. Vemos muy lejos y nos enteramos de muchas cosas, y el liston está muy alto, basta mirar las noticias, ahora que hablo de listones, para que uno se lleve cada día su ración de cosas extrañísimas, por ejemplo hoy el periódico habla de un empleado de una empresa de tarimas que pidió un lote de maderas y recibió uno de cocaína "por error", o de un congresista americano, republicano e integrista con todos los extras, que ha sido detenido porque intentó pagar a un policía de paisano para que le hiciese una mamada, o más cerquita del ya ex-alcalde de Mijas que se subió el sueldo a 126.000 euros al año porque decía que así se evitan corruptibilidades.

Eso curte, y nos complica el sorprendernos. Y aún así, y aún así, hay gente que no para de resultar sorprendente, gente a la que suelo llamar odiosa en pleno arranque de celos, envidia y agradecimiento por las historias fascinantes que cuentan, gente que habla de su vida y uno se siente, por contraste, como debe sentirse el libro de memorias de Ana Rosa Quintana al lado de la narración de la vida de, no sé, Aureliano Buendía, o el inevitable Bolaño, o algún legendario pirata de los mares del sur (es un suponer, tampoco me he leído ni leeré la vida y milagros de A. R. Q., que igual resulta ser interesantísima, a saber). Gente a la que uno no sabe ya ni como mirar sin que se le fundan los ojos de pura fascinación. Gente que hace que uno se despierte inhumanamente pronto una mañana de sábado preguntándose cómo al final de la noche pudo irse a dormir pensando que al fin y al cabo, conociendo lo que se conoce de un par de miembros de la familia, no resulta tan raro que el hermano de una persona así esté de vacaciones en casa de un tal Javier Bardem.

En fin. Me voy al campo, a seguir con mi vida en blanco y negro, con mi vida de mentirijillas de envidioso (que en realidad quiere decir admirador, evidentemente) total y absoluto, a tirarme en un risco y ver estrellarse el sol contra Extremadura, y a planear venganzas narrativas como hacer por fin ese viaje soñado a yanquilandia, alquilar un Cadillac colorao y hacer la ruta 66 atracando de camino algún que otro banco, bebiendo café al por mayor y tirando el coche al mar en cuanto llegue a San Francisco, o cruzar Siberia en un tacataca haciendo bailar los osos al ritmo de unas castañuelas, o ir nadando hasta, no sé, la Tierra del Fuego, o ir a Japón a acabar con todas las reservas mundiales de sake. Ya pensaré algo, ya pensaré algo, y mi venganza probablemente terrible no será, pero con algo de suerte dará para que nos echemos unas risas. O en su defecto que le de un ataque de hipo a alguien.

Ea, hasta mañana o pasado, pásalo bien.

26.6.07

las pequeñas muertes



Andan revueltos algunos de nuestros mundos porque Anneke van Giersbergen ha decidido dejar The Gathering.

No es, nunca ha sido un grupo demasiado conocido para la gente que podría haberlos oído, haberlos disfrutado; comenzaron inventando el metal gótico junto con Paradise Lost y My Dying Bride, pero siendo gente inquieta pronto empezaron a buscar sitios nuevos por los que jugar, y ya se sabe lo que pasa con estas cosas: Los fans radicales del estilo los aborrecen, y los que podrían ser nuevos fans desconfían del pasado o, simplemente, nunca oyen el nombre del grupo y mucho menos una canción suya. Lo atmosférico, lo psicodélico, lo progresivo en el sentido más puro de la palabra, el trip-hop rock, el post-rock, si no nos ponemos quisquillosos pensando que a día de hoy ya empieza a haber tantas cosas que se llaman post-rock que habría que empezan a pensar en otro nombre más propio, menos dependiente del padre abandonado, repudiado y olvidado. Les vi en directo una vez, en la gira del Sleepy Buildings, que anunciaban como una gira "casi" acústica, donde, como todos los que estábamos allí, me enamoré de Anneke, una mujer que no sólo cantaba como una diosa, sino que encima era feliz haciéndolo, y transmitía esa felicidad: brillaba, resplandecía, nos llenaba los oídos de su luz y los ojos de su voz.

Y se va Anneke y la gente se tira del pelo y lloran y gritan deprimidos: una de esas pequeñas muertes que suceden siempre que un grupo de artistas se separa, o lo deja, o muere en accidente aéreo o peor, pierden toda inspiración y buen gusto. Yo estas cosas las lamento, cómo no, porque es una pena no poder volver a verles (aunque han dejado tiempo para los desesperados: El aviso lo dio el 5 de junio pero se va en agosto), pero por otra parte tampoco es la primera vez que alguien se va de algún grupo; Dave Mustaine no habría montado Megadeth si no le hubiesen largado de Metallica (graciosísimos ellos, con James Hetfield de clínica de desintoxicación en clínica de desintoxicación: Lo echaron por yonki), tanto Bruce Dickinson (con The Chemical Wedding) como Iron Maiden (con The Sign of the Cross) hicieron algunas de sus mejores canciones por separado, y tuvo que morir At the Drive-In para que naciese The Mars Volta, por decir a bote pronto unos cuantos de una lista que podríamos hacer eterna. Y nadie ha muerto, ni ella va a haber perdido la voz ni ellos el talento simplemente porque se separen. Al fin y al cabo, la música avanza, y ya vendrán grupos nuevos a devorar el arte de los viejos, a seguir sus caminos donde ellos los dejaron y, mejor aún, a inventarse otros nuevos, y ellos, liberados los unos de los otros, formarán si hay suerte no ya un buen grupo sino un par de ellos, cada uno por su lado, porque Anneke va a seguir cantando (simplemente hay que recordar mirar de vez en cuando el nombre de Agua de Annique y ver qué sale de ahí), y The Gathering, que de todas formas y a pesar de la diosa-cantante que tenían en nómina hubiesen valido la pena simplemente con la música, van a seguir haciendo música y sacando discos.

Se va Anneke y yo pienso en How to Measure a Planet?, uno de mis discos favoritos de todos los tiempos, uno de esos discos que paso años y años sin escuchar simplemente porque me lo sé de memoria, porque pienso en él y recuerdo todas las canciones y ni me hace falta ponerlo para ser feliz recordándolo. Un disco al que a pesar de esto ahora voy a tener que dar otro repaso, para levantar esta cerveza que abrí sin pensar que sería una cerveza de brindis de despedida, y darles las gracias por grabar cosas como esta:



Y como no hay dos sin tres y como no me decido sólo por una o dos canciones, ea, de propina:



Y como nos conocemos, aviso: Te retiraré la palabra a todo aquel que no escuche al menos la segunda canción. E intentaré morder a todos aquellos que no escuchen las tres. El que avisa no es traidor. Dale al play, que este post, al fin, no es sino una excusa para compartir su música, esa parte tan íntima de mi alma, contigo.

Y desde aquí, y aunque no sirva para nada, pero que por buenas intenciones no quede, mucha suerte, Anneke y The Gathering.

15.6.07

¡que viene el futuro, que viene!

Aunque por mucho futuro que sea se sigue acercando al mismo ritmo de siempre, a una hora por hora, asunto vergonzoso y lamentable que los relojeros, gentuza arcaica, aún no ha intentado arreglar: Los coches corren más, las relaciones duran menos, y los segunderos siguen girando al ritmo de siempre. Nosotros hacemos nuestra parte, olvidamos el pasado tan rápido como nos es posible, pero nada, seguimos con el mismo ritmo que en el neolítico, descontando cambios ínfimos por la alteración de la rotación terrestre.

En cualquier caso, siempre hay quien no puede esperar y le da por imaginárselo.



Y yo, por hacer algo, he cambiado en algo la plantilla del blog. Por fin podéis ver mi legendaria cama... sin hacer, faltaría más.

28.5.07

el foro


Lleva unos días funcionando pero sin aviso oficial, así que yo creo que ya es hora de comentarlo por aquí: Me he creado un foro. Como no era suficiente con blogs y fotoblogs, pues ala, también un foro; la dirección, dificilísima de recordar, es esta:

http://www.davidruiz.eu/forum

Parte de la culpa de que no haya dicho nada, aún, por aquí, es que en realidad no sé por qué me lo he hecho. Supongo que porque podía, y porque siempre tenía tiempo, después, para buscar motivos a posteriori, por darle un rato por el culo a la causalidad, esa funesta manía, y hacer que las causas vayan después del efecto para variar. Así que he estado pensando y ya se me han ocurrido un par de buenos motivos para tener un foro, uno de ellos egoísta y otro algo menos egoísta.

El egoísta es que un foro es algo infinitamente práctico si le sabes ver las ventajas, y yo, que llevo pululando por esos foros del mundo desde hace cerca de 10 años, ya le he encontrado algunas. Es un lugar en el que colgar apuntes, recopilar información y tomar notas. ¿Que te pasas cuatro días viendo vídeos del Ghost Rider y se te pasa por la cabeza escribir sobre un tío que va por la vida tocándole las narices al a policía con una Hayabusa? Pues empieza abriendo un tema al respecto sobre la moto y apunta todo lo que aprendas ahí, y cuando tengas otro rato ves esbozando personajes, diálogos, un guión, escenas.

El no egoísta es que un blog, básicamente, no es un lugar de intercambio, sino de sermoneo: El autor habla, y la gente, cuando responde, suele responder básica y principalmente al autor, que para algo es el que escribe los temas. En un foro cualquiera puede hacerlo. Así que si algún día a alguien le da por criticar una película, un libro, un disco, un concierto (o dos o cien mil, qué vaya adicciones que hay por ahí, y luego el adicto soy yo, insertar suspiro aquí), o por copiar una noticia que le haya llamado la atención, podría hacerlo aquí. Entiendo que no pertenecemos, yo en este ámbito y tú como lectora o lector de esto, al ambito de los foros, que quien más y quien menos tiene su blog y prefiere escribir en él (uno luce más desde su púlpito que fuera de él, es comprensible), pero siempre se puede copiar y pegar y dejar un link aquí, o simplemente dejar el link aquí. Esto es un brindis al sol, más que otra cosa, porque al fin y al cabo esto no lo lee tanta gente, y en cierta manera es triste ver un foro semivacío, como este se tirará mucho tiempo, pero en cualquier caso siempre queda el buen sabor de boca de saber que este blog, ya que soy el único que puede ampliarlo hacia adelante, hacia el futuro, es mío, mientras que el foro es de cualquiera que quiera usarlo (...una vez que esté dado de alta, trámite que pasa por mis manos pero que, una vez que se me convenza de la buena intención de la gente que casi casi se te presupone, es algo trivial).

Hay otra razón, más estúpida por ser mucho más romántica, y que no debería confesar, porque roza la utopía por el lado de lo improbable, y es que igual, teniendo ese espacio, consigo que la gente que pasa por aquí venga y se quede, y cuente cosas, y quien sabe, si se fuesen cayendo las timideces igual podríamos enterarnos de las mil cosas que deben tener que contar todas esas personas que conseguís que el contador del blog muestre unas 60 visitas al día (incluyendo, que siempre me llama muchísimo la atención, 55 visitas de norteamérica, 129 de centroamérica y 235 de sudamérica en este último mes).

En fin, como espacio común, el foro está especialmente abierto a sugerencias, si a alguien se le ocurre algo.

15.3.07

esconderse / escapar / escoplos

Esconderse y escapar son dos métodos diferentes para encarar cosas que uno teme. Desde muy pequeño yo resulté ser buenísimo jugando al escondite. Como no era el más rápido a la carrera ni de lejos no podía confiar en esperar a que me encontrasen y adelantar en un sprint al encargado de buscar, así que aquel niño que era yo se puso a pensar por qué y cómo éramos descubiertos, y llegó al a conclusión de que a uno, cuando estaba bien escondido, siempre lo pillaban cuando asomaba la cabeza para, irónicamente, ver si se acercaban a pillarle.

Así que mi sistema consistía en buscar un buen escondrijo, refugiarme en él e ignorar el mundo exterior. Llegué a ser tan bueno que más de una vez mis compañeros de juegos, hartos de buscarme, me dieron por perdido y continuaron jugando sin mí.

A veces, a día de hoy, pienso que esa habilidad, que descubrí tan joven, he debido perderla en alguna parte. A día de hoy no soy capaz de quedarme quieto en un rincón dejando pasar el tiempo y destrozando los nervios de mis perseguidores (debe ser que mis propios nervios ya no son lo que eran, a estas alturas. Debe ser también porque ahora suelo perseguir más de lo que me persiguen). Ahora que ya nunca se hace con las piernas, me he convertido en un velocista, tal vez siguiendo la estela que la envidia hace brillar en el recuerdo de aquellos niños ágiles y audaces que afrontaban su avistamiento con indiferencia y luego corrían como el maldito viento. Ahora mi forma de resolver mis penas suele implicar mucha actividad, mucha, digamos, aceleración y velocidad punta, muchas revoluciones en el motor.

Necesito hacer cosas.

Necesito sentir cosas.

Necesito ocuparme en cosas.

Necesito tener planes, sueños, retos, tareas. Por ahora dormir es, en sí, algo que hacer, algo que sentir, algo en que ocuparme, un plan, un sueño, un reto y una tarea, pero sobre todo es el tiempo muerto en la gasolinera, mientras lleno el depósito para poder afrontar todo lo demás. Pero, cosas de la velocidad, me pierde la impaciencia, así que la agenda se va poblando de planes, de puntos en el horizonte a los que hay que llegar en tal momento y a toda velocidad. Por ejemplo dentro de una semana Juan (que se ha convertido en mi médico y terapeuta, cosa que le agradezco infinito) y yo nos hemos cogido un día de vacaciones para irnos a Toledo, a hacer fotos y a pasar el día. Por ejemplo hoy empiezo un curso de Photoshop. Y por ejemplo, según volvía hoy para casa, meditando que no me da tiempo a gran cosa entre el trabajo, las cosas de la casa y la foto al día, y he dicho que cuando las cosas aprietan es momento de hundir el pie aún más en el acelerador. Con un par.

Eso sí, me voy a permitir unas mejores condiciones, esta vez. Que las cosas no son igual que antes, y ahora no puedo quedarme un día sin ir a trabajar o una noche sin dormir (esto último sobre todo ahora no) por terminar un cuento. Así que será sólo una vez al día, los lunes, probablemente. Y no sé por cuánto tiempo será. Pero a partir del lunes que viene, el Proyecto Escoplo compienza su segunda edición. Ea.

Y como en el fondo soy tan previsible ya no hace falta ni que diga qué voy a hacer ahora mismo, ¿verdad?
Con la tecnología de Blogger.

Hola, me llamo David, tengo un blog, me gusta la música que no le gusta a nadie y las películas de Clint Eastwood, aborrezco las fotos de anocheceres y cada vez más libros. Escribo bobadas, sin pensarlas mucho, y cuentos del oeste que, que no cunda el pánico, no cuelgo aquí.